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Las finanzas conductuales al auxilio de mercados financieros irracionales

Las finanzas conductuales al auxilio de mercados financieros irracionales

Primera Parte

 

Por Rony Estuardo Monzón (USAC), Arturo Morales Castro (UNAM) y Guillermo Alvarado Vázquez (UNAM y UIC)

 

Las decisiones de dinero no se hacen de manera estrictamente racional (Richard Thaler, Premio Nobel de Economía 2017).

 

Tal parece que el campo de la economía comportamental está siendo aceptado bajo la perspectiva de la irracionalidad, en la cual esta disciplina ha demostrado que el homo economicus no es del todo racional, ya que se creía que este tomaba decisiones económicas basado en supuestos de racionalidad, lo cual no ocurre siempre en la realidad. La idea de investigar las decisiones económicas en conjunto con la psicología, se formuló por primera vez en 1979 por los psicólogos Kahneman y Tversky.

 

Richard Thaler, Premio Nobel en Economía de 2017 pone de manifiesto que los seres humanos toman decisiones bajo conceptos irracionales en la que influyen las emociones. Estos sesgos cognitivos hacen que los mercados se inclinen hacia la ineficiencia, en suma, los mercados están gobernados por los sentimientos.

 

El objetivo de este artículo es presentar la manera en que las investigaciones en finanzas conductuales desmitifican la hipótesis de los mercados eficientes (Fama, 1965), y a partir de ahí se continúa con la explicación de las finanzas conductuales haciendo énfasis en los aportes de esta disciplina en el campo de la inversión financiera.

 

Hipótesis de los mercados eficientes

En numerosas ocasiones se ha escuchado que los seres humanos se distinguen de las otras especies por ser animales racionales, pero esta distinción hasta qué punto puede ser del todo cierta, si bien la teoría clásica de la economía ha descrito al homo economicus como un ser racional capaz de tomar decisiones centradas en la razón y con el propósito de maximizar su satisfacción; bajo este paradigma se da paso a las consideraciones de Eugene Fama considerado padre de la «teoría de los mercados eficientes» Fama es defensor de la racionalidad de los mercados y sostiene que el precio de los activos financieros expresan en todo momento la información disponible (Fama, 1965), es decir se encuentran correctamente valorados dada su relación riesgo-rendimiento, y que al existir nueva información los precios de estos se ajustan rápidamente; bajo esta postura no cabe el arbitraje ni tampoco los inversores podrán vencer al mercado obteniendo mayores rendimientos.

 

En un mercado eficiente, los precios de los activos reflejan su valor intrínseco (valor actual de los flujos de fondos esperados), motivo por el cual el modelo sostiene que no es posible obtener rendimientos superiores al promedio a largo plazo, es decir el valor actual de un activo cotizado deberá ser cero (Fama & Blume, 1966). En consecuencia, bajo esta perspectiva las emociones y sentimientos no influyen en las decisiones de los individuos ni tampoco existe la información privilegiada que podría orientar a la especulación.

 

De acuerdo al grado de información con la que se cuente en la formación de precios se puede categorizar la eficiencia en los mercados, así pues (Roberts, 1967) plantea que en los mercados de acuerdo al grado de información se pueden presentar la hipótesis de eficiencia fuerte o eficiencia débil, sin embargo (Fama, 1970) retoma el tema y expone que los mercados de acuerdo a sus niveles de información pueden clasificarse en hipótesis eficiencia débil, eficiencia semi fuerte y eficiencia fuerte.

  1. La hipótesis débil sostiene que cada valor accionario refleja totalmente la información contenida en la serie histórica de precios, es decir, toda la información pasada. Los inversionistas, por lo tanto, no pueden obtener ganancias superiores analizando dichas series. Según esta hipótesis ningún inversionista puede conseguir una rentabilidad superior al del promedio del mercado examinando exclusivamente la información pasada, y si lo logra será sólo por azar.
  2. La hipótesis semifuerte sucede cuando los precios reflejan, no sólo todos los datos pasados, sino también toda la información hecha pública acerca de la empresa o de su entorno, que pueda influir a cada valor en particular. Todo tipo de información que se hace pública y afecta a la empresa, como sucede con los informes de resultados, los anuncios de dividendos, las variaciones del tipo de interés, etc.
  3. La hipótesis fuerte parte del supuesto de que los precios reflejan absolutamente toda la información ya sea pasada, pública y también la privada. Según esta hipótesis, ningún inversionista podrá ganar más que el mercado a no ser por azar. Esta es una hipótesis extrema que es prácticamente imposible de cumplir en ningún mercado, pues ello implicaría que dicho mercado sería perfecto (Fama, 1970).

 

La Hipótesis de los Mercados Eficientes sostiene que el mercado se ajusta velozmente a la oferta de nueva información y, debido a ello, los instrumentos bursátiles tienden a ser valorados correctamente en cualquier momento dado (Martínez, 2007).

 

Los límites de la racionalidad

En teoría de los mercados eficientes no es posible predecir el precio de un activo dado que este es igual al valor presente de los flujos futuros, ante esta postura (Shiller, 1981) al analizar esta afirmación en el precio de las acciones encontró que la variabilidad del precio de las acciones era superior a la variabilidad de los dividendos esperados, esta investigación permite estimar que en ocasiones los precios están «caros» y en ocasiones «baratos»; bajo la ortodoxia de los mercados eficientes esto no debería de existir, sin embargo los inversores se comportan de manera irracional, cayendo en sentimientos de optimismo y pesimismo.

 

Por lo anterior queda en evidencia que la teoría económica bajo la ortodoxia predice mal lo que realmente pasa en los mercados, la razón es que los mercados son operados por personas y estas son influenciadas por rasgos comportamentales que obstruyen la fría lógica de la racionalidad en la inversión. Es por ello que cada vez más destacados académicos son conscientes que la locura de las masas influye en los mercados “sí en la actualidad hubiese que caracterizar los mercados financieros mundiales en dos palabras diríamos riesgo e incertidumbre” (Morales & Morales , 2010, pág. 88).

 

Los mercados presentan muchos fallos, desde una ausencia de información real y total para todos los agentes económicos, hasta un comportamiento poco racional u optimizador por parte de los mismos … los inversores se ven influenciados por aspectos psicológicos inherentes a la naturaleza humana, lo cual puede disminuir la racionalidad de los mercados, generando anomalías que desafían la Hipótesis de Mercados Eficientes tales como los sesgos conductuales, efectos manada y burbuja, entre otros” (Caballero & Morales, 2017).

 

Resulta imprescindible abordar este apartado citando al Premio Nobel de economía en 1978 Herbert Simon y su teoría de la racionalidad limitada, en la cual hace ver que la cognición humana es limitada e imperfecta: es decir que incluso teniendo toda la información necesaria para resolver un problema no se llegaría a la solución óptima por los fallos en el razonamiento (Simon, 1988). La teoría plantea que las personas toman decisiones parcialmente irracionales ocasionadas por las limitaciones humanas de cognición y tiempo, a lo que llama heurística.

 

La heurística se refiere a las reglas generales y sencillas que se utilizan para resolver problemas, es decir el heurístico replantea un problema original (complejo) a uno más simple que no conlleva a una exigencia cognitiva mayor que podrá resolver casi de manera automática; ante esta postura es muy probable que se encuentren sesgos en el proceso de decisión. Este proceso de pensamiento suma al factor emocional de los inversores, por lo que se entra entonces en una atmosfera de no racionalidad, al ser procesos que no pueden ser explicados por la lógica. Por lo anterior se denota que los mercados se inclinan a la ineficiencia.

 

Esta ineficiencia es causada por patrones del comportamiento del inversor y/o agente económico para poder dar una perspectiva más amplia en el estudio de las finanzas y la economía. De porqué personas aparentemente racionales toman decisiones de inversión de manera irracional, surge entonces una disciplina llamada FINANZAS COMPORTAMENTALES o finanzas conductuales; esta estudia cómo se comportan las personas cuando toman decisiones de inversión. Estudia la forma como la psicología afecta a las decisiones financieras, a las empresas y a los mercados financieros (Nofsinger, 2002). Un campo que tiene en cuenta la psicología del inversor que demuestra como este se comporta es decir «su espíritu animal». Esta disciplina parece ser el eslabón perdido entre los que defienden las teorías económicas neoclásicas y quienes basados en un concepto heterodoxo han acuñado la economía experimental.

 

El estudio en las finanzas conductuales ha llevado este año a Richard Thaler a ganar el Premio Nobel en Economía, en sus investigaciones ha demostrado que la racionalidad limitada, las preferencias sociales y la falta de autocontrol influyen en las decisiones del inversor y por ende en la falla de los mercados, (los mercados fallan porqué la mente lo hace primero). Thaler demostró que los errores de la gente no pueden ser aleatorios como se suponía ni mucho menos que los errores se anulan entre sí, por el contrario que al cometer la gente los mismos errores reiteradamente desplazaría al mercado en un comportamiento irracional. (Dentro de sus aportaciones a este fenómeno le llama “Financiación Conductual”, que consiste en estudiar como las limitaciones cognitivas influyen en los mercados financieros). El comité Nobel dijo que Thaler había hecho de la «economía más humana».

 

Asimismo, la temporalidad es importante en el campo de las finanzas conductuales, los inversores prefieren ganancias en el presente para obtener una gratificación instantánea, a tenerlas en el largo plazo. Mientras más alejadas en el tiempo sucedan las ganancias más el inversionista percibe la gratificación como reducida, un fenómeno conocido como descuento temporal. (Thaler, 1981).

 

En suma, la actividad en la inversión financiera tiene un elemento racional y uno irracional (Heyman, 1998).

 

Continuará...

 

 

Referencias

Caballero, A., & Morales, R. P. (2017). Finanzas Conductuales. 15a. Semana Académica Interdisciplinaria. México: FCA, UNAM.

Credit Suisse. (23 de marzo de 2011). Emociones y Mercados. Obtenido de Credit Suisse: www.credit-suisse.com/globalinvestor

Fama, E. (1965). The Behavior of Stock Market Prices. Journal of Business, 34-105.

Fama, E. (1970). Efficient capital markets: Areview of theory and empirical work. TheJournal of Finance.

Fama, E., & Blume, M. (1966). Filter rules and stock market trading (Vol. 39). The Journal of Bussines.

Heyman, T. (1998). Inversión en la Globalización. México: Milenio BMV IMEF ITAM.

Higuera , M. (9 de junio de 2009). Noticias, rumores y especulación. Recuperado el 4 de abril de 2017, de El Universal: http://archivo.eluniversal.com.mx/finanzas/79908.html

Martínez, J. B. (2007). La Hipótesis de los Mercados Eficientes, el Modelo del Juego Justo y el Recorrido Aleatorio.

Morales, A., & Morales , J. (2010). Planeación Financiera (Primera ed.). México: Grupo Editoral Patria.

Nofsinger, J. R. (2002). La Locura de la Inversión. Madrid: Prentice Hall.

Roberts, H. (1967). Statistical versus clinical prediction of the stock market. Unpublished manuscript.

Shefrin, H. (2002). Más allá de la codicia y el miedo. México: Oxfordrt.

Shiller, R. J. (1981). Do stock prices move too much to be justified by subsequest changes in dividends? American Economic Review, 1190-1219.

Signner, R., & Kalbreier, L. (2011). Los límites de la racionalidad. Global Investor, 6-9.

Simon, H. (1988). El Comportamiento Organizacional. Estudio de los Procesos Decisorios en la Organización Administrativa. Buenos Aires: Aguilar.

Thaler, R. (1981). Some empirical evidence on dynamic inconsistency. Economics Letters, 68-84.

Thaler, R. (1993). Advances in Behavioral Finance. Russell Sage Foundation.

Thorstem , H. (2011). Inversores: lo ideal y lo real. Global Investor, 19-21.

 

  1. #1

    Nega16

    Sin el sesgo de los comportamientos individuales los mercados tampoco son eficientes, No hay nadie con un poco de profesionalidad y cabeza que reproduzca esa tonteria salida de profesores universitarios.

    Entre estos, ya que te va el tema, el guru de los values, que solto aquello en su momento, este debate es muy viejo, que si los mercados son eficientes el era un indigente.
    operar por valor y no por precio, ya te posiciona en la ineficiencia de los mercados.

    Pro bueno, la memez de la eficiencia del mercado y de que el precio contienen toda la informacion, es pasto de ataques por todos. Debate zanjado hace tiempo.

    Otros que no son values ni conductistas, se dedican con ahinco exactamente a lo contrario a tener medios para explotar las ineficiencias del mercado después de encontrarlas.

    Los mas modernos y exitosos se dedican a buscar anoimalias y relacionarlas , y a separar la informacion revelante entre ruido aleatorio e invariancias. Digamos que lo que tiene el precio siempre esta contaminado y hay que filtrarlo para sacar lo operable. Con esa base del precio los mercados nunca pueden ser eficaces.

    Son profesores de universidad que quieren un sobresueldo de gestores de fondos y con algo se tienen que hacer publicidad y anunciar, de los que parte estas chorradas del mercado eficiente y del Dios precio.

Autores

  • comisario1000

    Comunicólogo, con Maestría en Administración, Especialidad en Finanzas y Doctorado en Administración. Consultor en finanzas y administración de pequeñas y medianas empresas. Catedrático a nivel licenciatura y posgrado.

  • Alfa2016

    Economista, Maestro en Finanzas, y Doctor en Ciencias de la Administración por la UNAM, especialista en Mercados Financieros y Administración de Riesgos, actualmente Docente de la FCyA de la UNAM e investigador Nacional por el CONACyT. Columnista en diversos medios y líder de opinión sobre temas de Mercados Financieros.

  • carcha

    Ingeniero en Computación, UNAM, Maestro en Ciencias de la Computación, IPN, y en Finanzas Bursátiles, UNAM. Actualmente Ingeniero de software en el sector privado y colaborador en proyectos académicos enfocados en la minería de datos  aplicada a las finanzas.

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