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Avance sobre el BCE: Hacia la normalización a paso de tortuga

El BCE avanza lentamente hacia la normalización de la política monetaria y en julio ya es posible deshacerse de la débil inclinación hacia el programa QE. Al mismo tiempo, el Consejo de Administración no tiene ningún interés en fomentar la apreciación del euro y en aumentar el rendimiento de los bonos del Gobierno, por lo que en la conferencia de prensa, el Presidente M. Draghi podría buscar oportunidades para equilibrar el mensaje. Como resultado, al final del día, el euro podría no ganar nada.


La decisión del Banco Central Europeo se anunciará el jueves 20 de julio a las 11:45 GMT. Tanto nosotros como la opinión general no esperamos ningún cambio en los parámetros de la política monetaria (tasa de referencia: 0%, tasa de depósito: -0.4%, programa QE: 60 000 millones de euros al mes). A las 12:30 GMT tendrá lugar la conferencia de prensa del Presidente M. Draghi.
El BCE avanza lentamente hacia la normalización de la política monetaria. La reducción del programa de compra de activos (que actualmente es de 60 000 millones de euros al mes) es inevitable en los próximos meses, ya que de lo contrario, el banco pronto contará con más del 33% de los bonos de muchos países, y rompería así su propio límite máximo. Pero entre los miembros del Consejo de Administración aún no se ha llegado a un acuerdo sobre la dirección y el ritmo del cambio, aunque las últimas semanas indican que está cada vez más cerca del consenso. El aumento de la confianza sobre la recuperación económica ha conducido ya a quitar la apertura a bajar los tipos de interés de la declaración. Por otra parte, sin embargo, la incertidumbre sobre la futura trayectoria de la inflación a largo plazo impide una vuelta más agresiva.


No obstante, el Consejo de Administración ya ha señalado que desea decidir sobre la política monetaria de 2018 como mucho en la reunión de octubre (en este momento, la compra de bonos está programada hasta diciembre de 2017). La reunión de septiembre parece ser la más apropiada para esto, ya que para entonces el BCE tendrá a su disposición los nuevos pronósticos macroeconómicos. ¿Y qué queda para la reunión de esta semana? Una buena estrategia de preparación para la reducción del QE de septiembre sería abandonar la débil inclinación hacia el programa de adquisición de activos eliminando la "voluntad de aumentar su tamaño y/o su duración" de las directrices venideras. Como mínimo, cerrar la puerta al aumento del volumen de compras mensuales permitiría que se extendiera la reacción del mercado antes de la decisión de septiembre. De lo contrario, el BCE tendría que hacer frente a un salto más rápido al EUR y a los rendimientos de los bonos para apaciguar el anuncio.


Esa señal deberá ser bienvenida por los compradores del EUR, aunque cabe recordar que ya se han sentado algunas expectativas. Para que se sostenga la tendencia, también será importante ver cómo el BCE responde a la evolución reciente de los mercados financieros (apreciación del euro, aumento de los rendimientos de los bonos del Estado). Algunos miembros del Consejo de Administración pueden estar preocupados por la magnitud de la respuesta al hecho de que el BCE señale un cambio de orientación hacia adelante. Por otro lado, en las actas de la reunión del banco de junio, se puede leer que el Consejo espera algún tipo de endurecimiento de las condiciones financieras. Al mismo tiempo, al BCE le interesa no alimentar la reacción del mercado, por lo que no se puede descartar que en la conferencia de prensa, el Presidente Draghi busque una forma de equilibrar la débil inclinación en la declaración. Esperamos que Draghi haga hincapié en la incertidumbre sobre la trayectoria de la inflación y sobre la necesidad de mantener la flexibilidad en la política monetaria hasta que surjan más pruebas de que el objetivo del 2 por ciento es posible de alcanzar. El impulso más neutro sería decir que el plazo de la primera subida de tipos de interés queda muy lejos y que llegará mucho más tarde que el momento en que se termine el programa QE (lo que creemos que tendrá lugar en junio de 2018). El mercado es aún más optimista en este tema, y en nuestra opinión, se equivocan.


En conclusión, el BCE preferiría que la reunión de julio se desarrollara sin ninguna reacción en el mercado y esperar así, tranquilamente, a tener más información sobre la economía hasta la reunión de septiembre. Sin embargo, el mercado parece prestar más atención a las observaciones extremistas y seguro que reaccionará a ellas. La declaración predispone esa situación, pero si Draghi busca oportunidades para enfriar el mercado, eventualmente el euro podría bajar al terminar el día.
 

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