Los caballos de Juan y las transacciones económicas y financieras.

 
                                                            En memoria de mi gran amigo Manuel Álvarez Herrera
 
Introducción
 
En mi trabajo como consultor, un gran hombre me permitió colaborar en su despacho e iniciamos el trabajo para capacitar a los funcionarios estatales responsables de poner en funcionamiento el Sistema Nacional de Empleo programa de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, fue en ese momento cuando, entre las actividades, Manuel a quien cariñosamente llamaba Che Álvarez, como experto en capacitación aplicó una dinámica grupal, la cual, tuvieron que responder profesionales de distintas áreas de conocimiento, ingenieros, economistas, abogados, administradores, biólogos, entre otros; algunos incluso con maestría, para mi sorpresa, ninguno de ellos acertó en el resultado.
Después de aquella experiencia he podido utilizar esta herramienta, en Díaz (2008) se publicó en el primer capítulo denominado inteligencia emocional y finanzas personales, por lo que me permito reproducir parte de ese material, aunque en el presente texto lo utilizaré para que se comprenda el tema de transacciones económicas y su importancia en el comportamiento de los agentes económicos.
 
Al hablar de finanzas lo primero que nos viene a la mente son números y operaciones matemáticas, lo cual, por supuesto no está alejado de la realidad, ¿pero es lo único que importa?
Para responder, a continuación, le contaremos un cuento, para lo cual le pedimos ponga su mayor atención, y después de leerlo reflexione unos minutos al respecto.
 
El cuento se llama “Los caballos de Juan” y dice así:
“Juan es un campesino que toda su vida ha soñado con tener un caballo, para lograrlo estuvo ahorrando y una vez que tuvo el dinero suficiente para ello, se dio a la tarea de buscar uno que fuese de su agrado.
Después de varias visitas a criaderos de caballos y rancherías, finalmente en un rancho encontró un caballo que al mirarlo sencillamente se enamoró de él y decidió comprarlo.
Pero el administrador del rancho le informó que ese caballo estaba comprometido para su exhibición a una próxima feria y que sólo después de dicho evento podría venderlo.
Fue tanto el deseo de Juan por ser dueño de ese caballo que propuso comprarlo y permitir que el rancho lo presentara en la exhibición a nombre de sus actuales propietarios.
Después de negociar al respecto y comprendiendo que Juan estaba dispuesto a todo por comprarlo, llegaron al siguiente acuerdo final: Juan compró en 700 unidades monetarias el caballo, se lo llevó con la condición de que el día del evento lo regresaría y el rancho lo volvería a comprar en 800 unidades monetarias para que el caballo fuese llevado al concurso y en función de los premios y lugares que ocupase volverían a vendérselo a Juan.
Así lo hicieron, Juan compró en 700 unidades monetarias el caballo y se lo llevó, llegó el día del evento lo vendió en 800 unidades monetarias y el caballo se puso en exhibición, donde ganó el primer lugar en todas las categorías a las que fue inscrito.
Al día siguiente, Juan acudió al rancho y dado su nuevo valor agregado por los premios obtenidos lo tuvo que comprar en 900 unidades monetarias.
Ya sin ningún compromiso Juan feliz, se va con su caballo, aunque antes de ir a casa, decide ir a visitar a su mejor amigo y compadre, quien además de bautizar a sus hijos le tiene gran cariño y respeto porque muchas veces ha recibido su ayuda tanto material como moral.
Al llegar con su compadre el caballo de Juan tiene el mismo efecto en él, es decir, se queda por completo encantado con el caballo y le pide a Juan que se lo venda.
Juan sabe que no puede negarse por la enorme cercanía y lazos de amistad que los unen. Así que para consolarse decide venderle el caballo a su compadre en 1,000 unidades monetarias”. 

El cuento termina aquí.
 
Tómese su tiempo, reflexioné y pensé si le queda claro el cuento.
De antemano le señalamos que no es un ejercicio de los que no tienen solución o existen muchas soluciones. No, este es un ejercicio numérico y hay una y sólo una respuesta. Si tiene claro el cuento y no tiene dudas al respecto y sin consultar o pedir a alguien que le ayude responda por favor las siguientes preguntas:
 
1.     ¿Usted cree que ganó, perdió o ni ganó ni perdió dinero?
2.     Si piensa que ganó o perdió dinero, diga ¿cuánto dinero fue lo que ganó o perdió?
 
Le pedimos por favor a los interesados nos compartan sus respuestas y reflexiones en la sección correspondiente a comentarios, si además nos dejan un correo electrónico con gusto podemos compartir el resultado.
 
Transacciones económicas
 
Las personas, así como las dependencias y entidades públicas diariamente llevan a cabo transacciones económicas que pueden clasificarse en bilaterales y unilaterales. Juan al comprar el caballo pagó con unidades monetarias y a cambio le dieron un caballo, este es un ejemplo de transacción bilateral, las cuales a su vez se segmentan en real – financiera, real – real y financiera – financiera.
Transacción bilateral real – financiera. Es el intercambio de un bien o servicio por unidades monetarias es la más común, es la que efectúa Juan con el rancho y con su compadre. Es la que llevamos a cabo siempre que compramos, aunque la razón por la que lo hacemos es diferente, las familias lo hacen para consumir, las empresas para invertir y el gobierno para gastar.
Este conjunto de transacciones genera demanda y oferta individual que sumada producen la del mercado,  el cual, dadas sus características intrínsecas se clasifica en competencia perfecta, oligopólico y monopólico. En el primer caso no hay barreras de entrada ni de salida para compradores y vendedores, no existe poder de mercado (la capacidad de alguien para establecer los precios), no hay diferenciación del producto (por ejemplo, un auto siempre es un auto y sirve para lo mismo, sin importar la marca), existe información perfecta (que permite al comprador tomar la decisión correcta en su elección de consumo) y los precios surgen por la interacción de oferta y demanda. 
Juan participa en un mercado de competencia perfecta, por ello, antes de enamorarse del caballo que compraría, pudo buscar en varios sitios caballos. El consumidor debe aprender hacer la revisión de los productos y de los precios, comprendiendo que, al no haber diferenciación del producto, por ejemplo, el agua es agua, por lo que debemos comprar la más barata, no obstante, el consumidor suele darle valores subjetivos que la hace diferente, como ocurre con el agua que por definición es incolora, inodora e insípida. Aún así, enamorarse de un producto es muy común, pero no es con todos.
En el oligopolio hay pocos vendedores, aunque muchos compradores; en el mundo, los bancos privados, empresas de telefonía, televisión de paga y internet (lo que se conoce como triple play), son ejemplos de oligopolios. Aunque hay competencia, los precios con establecidos por vendedores quienes tienen cierto poder de mercado, no cualquier inversionista puede entrar porque se requieren montos muy elevados de inversión y pueden existir diferencias importantes en los productos.
El comprador queda expuesto y vulnerable, a pesar de ello existe la posibilidad de comparación, en donde particularmente en estos casos las características de los bienes y servicios que serán objeto de compra son relevantes. Así, un teléfono celular puede entrar en de la categoría de inteligente o no, sin embargo, como consumidores deberíamos comprender que el uso principal de este producto es para comunicarnos verbalmente. Naturalmente la población debido a su edad u otras características personales, dada la modernidad tecnológica actual busca también comunicarse de manera escrita por lo que un celular debe contar con conexión a internet para que sea posible leer correos electrónicos, utilizar aplicaciones como WhatsApp, o revisar redes sociales. Igualmente, pueden tener cámaras excelentes para grabar video o capturar imágenes, lo que además implica que tengan mucha capacidad para guardar datos. Es decir, igual que le ocurrió a Juan, nosotros solemos pensar “toda la vida he querido tener un celular así”, aún así gracias a la competencia podremos encontrar varios y entre ellos deberemos decidir y si somos racionales, elegiremos el más económico y no de aquel que nos enamoremos, si fuimos observadores en el cuento, Juan es un campesino pero compra un caballo que fue llevado a una feria a competir en distintas categorías y las ganó todas, inferimos por ende que se trata de un caballo fino, ¿qué uso podría darle un campesino a este tipo de caballo? Así ocurre con el celular, las personas que usualmente utilizan el celular para llamar o mirar sus redes sociales, ¿qué uso podrían darle al celular denominado como inteligente que suele ser extremadamente caro?
Los monopolios existen cuando solo hay un vendedor, en consecuencia, tiene total poder de mercado entonces el oferente determina cuál va a ser el precio. En la economía de mercado la legislación suele prohibir la existencia de este tipo de mercados, aunque pueden permitir monopolios públicos como es el caso de México, que, sin embargo, en su carta magna se establece que no serán considerados como tales. Algunos ejemplos son empresas públicas de energía como Petróleos Mexicanos, Comisión Federal de Electricidad o Banco de México, quien es el único autorizado para emitir dinero (monedas y billetes).
Por ende, el consumidor está completamente expuesto a la decisión del vendedor tanto en la cantidad, como en la calidad y particularmente en el precio al que venderá. En este sentido, el comprador no tiene otra opción más que decidir si compra tal producto. Por ejemplo, con la gasolina únicamente quienes tienen automóvil o la utilizan como materia prima, la tendrían que comprar. Aunque antes de tener un auto, se puede decidir por otro medio de transporte, como bicicleta, transporte público o incluso caminar. Si ya se cuenta con uno, pero el presupuesto necesario para la compra del energético es demasiado elevado, se puede tomar la decisión de buscar un bien sustituto, como automóviles eléctricos, motocicletas o pagar por transporte público y emplear taxis.
Transacción bilateral real – real. En muchas economías actuales y pasadas, que mantienen tradiciones ancestrales, así como, en esquemas de economía social el uso de intercambio de bienes y servicios por otros es común y se conoce como trueque, en el cual, no hay necesidad de usar dinero. Estos esquemas son factibles en comunidades con muy baja densidad demográfica, existencia de pocos productos y estos tienen como finalidad principal cubrir necesidades fisiológicas básicas como el alimento o la vestimenta.
Tocancipá-Falla (2008) afirma que el trueque es considerado una práctica de intercambio de productos, común al pasado de pueblos indígenas, aunque asegura que se ha renovado desbordando su contexto original y actualmente se utiliza en el comercio internacional, local o personas que lo convierten en un proyecto de vida mediante clubes o grupos de interés.
Cepal (2020) afirma que, durante la pandemia, los pueblos indígenas han sido capaces de desplegar estrategias de cooperación y reciprocidad, presentando el caso de los indígenas de Ecuador, Perú, Costa Rica y Chile, dentro de las cuales se menciona el trueque.
En México también distintos indígenas han sido orillados a efectuar el trueque de artesanías por alimentos y otros productos para satisfacer sus necesidades fisiológicas básicas.
Transacción bilateral financiera – financiera. Los valores negociados en mercados de valores tales como acciones, títulos de deuda, derivados; se compran y se venden empleando dinero, con lo cual, se están intercambiando activos financieros. No hay por tanto intercambio de mercancías, de hecho, tampoco se requiere un cambio físico, puede ser tan solo imputable, es decir, registrado en algún estado de cuenta u otro documento que confirme la transacción. Así, cuando se compran acciones a través de alguna plataforma es justo en un sistema electrónico que se cargan y abonan compras y ventas, sin necesidad de que el comprador reciba físicamente las acciones por parte del vendedor. Esto mismo ocurre con prácticamente todos los títulos y operaciones de crédito.
La existencia de este tipo de transacciones hizo posible que se fundaran las primeras instituciones financieras y su alta demanda permitió su acelerado crecimiento. Los bancos y otros intermediarios financieros no bancarios tienen como principal función la movilización de los recursos monetarios excedentes de los agentes económicos con superávit, los cuales captan por medio de productos de ahorro (cuentas corrientes) y de inversión (pagarés). Los intermediarios bursátiles como casas de bolsa o fondos de inversión, entre otros no captan, únicamente ponen en contacto al comprador y vendedor de valores, pero de cualquier manera los recursos monetarios se están movilizando.
El ahorro, la inversión y el financiamiento se reduciría al mínimo sin la existencia de un sistema financiero robusto y con profundidad financiera que atiende la demanda de todos los ahorradores o inversionistas, de no ser así, se tendría que realizar en los mercados informales, tal como ocurre con las llamadas tandas, roscas o grupos solidarios en materia de ahorro y financiamiento. En otro ejemplo está el caso de las monedas extranjeras, si no hay opciones de ahorro, la compra de dólares, euros o yenes por mencionar solo las tres divisas más fuertes en el mundo, se tendrían que guardar en casa con los riesgos que ello implica, además del riesgo de mercado al que se encuentran de facto expuestos.
Juan pudo tomar la decisión de no comprar un caballo y dedicar sus recursos monetarios a inversiones financieras, por lo que habría tenido que considerar más allá del deseo de consumir; en primer lugar, tendría que haber establecido un objetivo, decidir el plazo al que invertiría y determinar un perfil basado en el segundo principio básico de inversión, que se enuncia así: A mayor rendimiento deseado mayor riesgo asociado y a menor riesgo deseado menor rendimiento asociado.
En inversiones como las realizadas en la bolsa de valores, el principal determinante de la cantidad demandada no es el precio, porque, de hecho, uno de los axiomas que se debe aprender es que hay que comprar barato y vender caro. Por lo tanto, el determinante de la cantidad demandada que debemos aprender a dominar es el de gustos y preferencias, que es donde podemos insertar el tema de las expectativas.
¿En las condiciones actuales qué haría con un millón de unidades monetarias? Llevar a cabo inversiones reales o financieras.
La economía también funciona con transacciones unilaterales pudiendo ser reales o financieras. En el primer caso son ejemplo donaciones de mercancías como aquellas que se dan en momentos de desastre natural (terremotos, incendios, sequias o la crisis de salud mundial), muchas personas dan alimentos, ropa, agua y otros productos necesarios para que personas o familias tengan para alimentarse. Por su parte transacciones financieras es cuando se otorgan becas, ayudas en efectivo o se efectúan prestamos que no involucran el cobro de intereses.
Como podemos comprender en las transacciones unilaterales exclusivamente hay flujos reales o financieros de un agente económico hacia otro, sin que exista compensación alguna.
En las economías existen muchas transferencias financieras que no son contabilizadas como parte del valor agregado dado que realmente no hay la generación de nuevos ingresos, sino que simplemente se traslada a otro. En este caso están aquellos recursos monetarios que la jefa o jefe de familia da a sus dependientes económicos. También cuando se recibe algún servicio sin que haya sido solicitado por ejemplo limpiaparabrisas, limosneros, cerillos o aquellos conocidos como “viene, viene”, quienes se encargan de apoyar al conductor a estacionarse y cuidar el automóvil en la vía pública.
Para que practique un poco coloque una “X” en el espacio que considere correcto:
Fuente: Instituto de Asesoría en Finanzas Internacionales
 
Indudablemente en este tipo de transacciones económicas un elemento clave a considerar son las emociones, sin embargo, en todas las que hemos explicado están involucradas. En la práctica el dinero provoca distintas emociones a todos los agentes económicos, tales como: codicia, miedo, envidia y euforia.
Por ejemplo, con Juan y la estrecha relación con su compadre lo llevó a venderle el caballo del cual, “… al mirarlo sencillamente se enamoró…” pero a pesar de tal sentimiento, se tuvo que conformar con quedarse con 1 000 unidades monetarias renunciando al objeto que propició el cuento.
Si bien comprender los distintos tipos de transacciones que existen es importante, es mayor su relevancia si considera el comportamiento conductual que tienen en aspectos como el ahorro, la inversión y el financiamiento.
 
Ahorro, inversión y financiamiento.
 
La demanda es el comportamiento que tienen los compradores en los mercados. Debido a que los recursos son escasos y los deseos ilimitados, suelen demandar más de lo que pueden adquirir, ya sea por no contar con los recursos suficientes para ello o porque lo demandado es insuficiente. Juan demandaba un caballo, pero al iniciar el cuento no tenía los recursos necesarios, por lo tanto, tuvo que llevar a cabo un proceso de ahorro.
Ahorrar significa sacrificar el consumo presente buscando que en el futuro sea mayor. Tiene como característica que se debe realizar en el corto plazo, es decir, en periodos menores a un año, de no ser así, el aumento generalizado y constante de precios (inflación) deteriora el valor adquisitivo del dinero. Si se llena una alcancía o hucha con 100 billetes cuya denominación es 100 unidades monetarias, después de un tiempo, por ejemplo 5 años, se tendrá la misma cantidad de billetes y se dispondrá de 10 000 unidades monetarias, pero se podrá comprar menos mercancías porque estas ya tienen un precio mayor.
Uno de los consejos recurrentes para enseñar la cultura del ahorro a los niños suele ser precisamente que usen las alcancías, cuando se hace, hay varias cuestiones que debemos considerar. Primera, no existe una transacción económica, en realidad se están atesorando monedas y billetes. Esto mismo ocurre con una práctica común, mantener frascos llenos de monedas; al llevarse a cabo además de la pérdida del poder adquisitivo, se corre el riesgo de que se desmoneticen, es decir, que dejen de ser consideradas como dinero de curso legal, por lo tanto, ya no puedan ser empleados como medio de pago. Cuando las monedas se fabrican con plata, oro o algún otro metal precioso, el atesoramiento tiene sentido económico porque su precio sube y en este sentido hay mayor riqueza, pero cuando no es así, regularmente las monedas solo se demandan por empresas que las compran fijando su precio por peso y no por su contenido metálico.
Segunda, el dinero fabricado tiene un costo y la demanda por dinero está acorde con los niveles de producción en un país. Cuando una persona guarda monedas y/o billetes su impacto en la economía es mínimo, pero cuando sumamos a todos los que tienen esta costumbre, el banco central se ve obligado a volver a producir más dinero para que no se vuelva una mercancía escasa.
Una tercera es el hecho de que se trata de ahorro informal y por lógica, el sistema financiero formal no participa. En este sentido, el aprendizaje sobre el ahorro que adquieren los infantes no les infunde la necesidad de contar con servicios financieros prestados por alguna empresa financiera constituida formalmente y regulada por las autoridades financieras. De ahí que muchos adultos mantengan el mismo esquema de ahorro o utilicen otros tales como las tandas, roscas u otros similares, los cuales se pueden efectuar porque otras personas también están acostumbradas a utilizarlos.
Podemos mencionar una cuarta, mantener los recursos monetarios en la casa se corre un gran riesgo de que se pierda, se utilice no necesariamente por una urgente necesidad, sino sencillamente porque está al alcance.
Por último, el atesoramiento regularmente no tiene un objetivo específico, si bien, en programas de educación financiera se sugiera explicar a los niños que si guardan su dinero en las alcancías podrán tiempo después comprar un juguete o alguna otra mercancía que deseen adquirir, en la práctica los padres regularmente sencillamente los impulsan a atesorar sin que se enseñe a determinar objetivos. Es tal vez por ello, que como adultos mantengan la costumbre y las razones sean totalmente ajenas al hecho de cumplir objetivos de ahorro.
En el cuento se señala que su protagonista siempre ha soñado con tener un caballo, es decir, tiene un objetivo y para lograrlo estuvo ahorrando, una vez que tuvo el dinero suficiente para ello, se dio a la tarea de buscar uno que fuese de su agrado. Cuando se utilizan esquemas de ahorro informal el tiempo entre el inicio y el momento en que se puede cumplir el objetivo puede tardar aún más y los riesgos ser mayores, más aún, cuando los precios del bien o servicio que se desea adquirir son muy elevados.
Desde nuestro punto de vista, es un error restringir a menores de edad el que tengan acceso a servicios financieros, sin importar si los padres o tutores formalicen la relación comercial con instituciones financieras, tendría mejores resultados en ampliar la cultura financiera de la población en el futuro. Es correcto que los niños aprendan la importancia del dinero, pero el impacto sería mayor si adquieren el conocimiento del funcionamiento de productos y servicios financieros en lugar de solo ahorrar en casa, considerando además que para un niño 15 minutos puede representar demasiado tiempo.
La inversión implica el uso de recursos con el propósito de obtener un valor agregado que puede expresarse en términos monetarios o de otra naturaleza. Existen dos tipos, la inversión real que implica la combinación de factores de la producción para producir u ofrecer un bien o servicio que será comercializado. Labores simples como la realizada por lustradores de calzado o taxistas son actividades empresariales, dado que efectúan la combinación técnica del capital (dinero, grasa, crema, cajón para lustrar, cepillos, automóvil) con el trabajo para ofrecer un servicio e igual que empresas como Microsoft, Netflix, bancos comerciales (globales) y muchas más son inversiones reales. Sus mercancías se intercambian por recursos monetarios que generan precisamente las transacciones bilaterales reales – financieras. En nuestro cuento si no existieran criadores de caballos, Juan no habría podido cumplir su sueño con el solo hecho de ahorrar. En cambio, para el rancho la crianza de caballos es un negocio que poco tiene que ver con las emociones.
Fundar un negocio y convertirlo en éxito no es tarea sencilla, implica mucho trabajo y tomar decisiones difíciles como contratar o despedir personal, establecer niveles salariales, cumplir con requisitos legales e impositivos, maximizar y reinvertir utilidades, obtener financiamiento, entre muchas más. Se está expuesto a muchos riesgos que pueden incluso llevar a la quiebra y perder el capital.
Las inversiones financieras implican utilizar los recursos en la adquisición de activos financieros tales como títulos de crédito y otros valores que se encuentren presentes en el entorno financiero que funcione en la economía. Para muchos la inversión en bolsa es algo muy riesgoso, dada la posibilidad de perder el capital, pero como hemos señalado, eso puede ocurrir en las inversiones reales; en los mercados financieros hay alternativas que prometen la devolución del capital más los accesorios financieros como intereses, siendo lo más común la inversión en bancos comerciales o títulos de deuda gubernamental de corto plazo, lo que no significa que ausencia de riesgo, sino que resulta muy bajo dado que el rendimiento ofrecido también lo es.
Algunos al intentar resolver los caballos de Juan podrán plantear que el protagonista utilizó recursos propios o por el contrario afirmarán que tuvo que solicitar algún tipo de financiamiento, lo que hay que considerar fundamentalmente es si ello hace que el resultado sea diferente.
Como ya mencionamos, al participar como inversionistas en los mercados financieros, las transacciones bilaterales son financieras – financieras, no importa si se hace en fondos de inversión, títulos de deuda de corto o largo plazo, acciones, derivados (futuros, opciones o swap), fondos de pensiones o cualquier otro. De manera regular, las explicaciones para comprender su funcionamiento se hacen precisamente desde el punto de vista del inversionista; también, se pueden visualizar como emisor o solicitante de financiamiento, la única diferencia es el momento en que se realizan los flujos de entrada y salida de efectivo.
 
Altruismo, cooperación y economía social.
 
Las personas pueden desarrollar acciones encaminadas a procurar el bien de sus semejantes, algunos incluso a pesar de su propio bienestar. Por esta razón, realizan donaciones o ayudas entregando recursos materiales o financieros, sin buscar rendimiento alguno, más allá de la satisfacción de haber actuado con sentido humanístico. Es usual que multimillonarios para efectuar acciones altruistas creen organizaciones no gubernamentales, fundaciones o asociaciones civiles que se encargan de recolectar fondos para ayudar distintas causas. Sus actividades son generadoras de las transacciones unilaterales.
Entre países o grupos de personas con características similares suelen llevar a cabo acciones de cooperación para impulsar alguna actividad específica. En estos casos la participación de instituciones financieras, organismos financieros internacionales y gobiernos en sus distintos niveles, pueden colaborar entre sí ya se entregando recursos o llevando a cabo acciones como capacitación, difusión del conocimiento para población vulnerable, como lo hace el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) al brindar asistencia técnica o la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con la elaboración de estudios económicos por país. Todo ello representa un costo financiero que es totalmente absorbido como parte de su presupuesto.
La desigualdad social para muchos tiene su origen en los fundamentos del sistema económico capitalista y pugnan porque haya un cambio. Aunque también existen condiciones particulares como la crisis de salud que generó la pandemia del COVID-19, afectando a millones de personas al dejarlas sin empleo y sin ingresos, ahondando la condición de pobreza en que se encontraban. Por ello, se han impulsado muchas iniciativas por el cambio en la forma de funcionamiento de las sociedades, una de ellas es lo que se conoce como economía solidaria, la cual dentro de sus ideas fundamentales es contrarrestar el mito de la escasez en la economía y el uso del dinero.
El sistema monetario en la economía solidaria representa el empleo de esquemas alternativos del uso del dinero fabricado oficialmente de manera exclusiva por la banca central. En este sentido, se interesan en promover proyectos económicos y sociales locales, pero sin hacer uso del dinero de curso legal, sino empleando monedas propias carentes de valor y sin reconocimiento por parte del gobierno, pero útil para que los participantes en la sociedad pueden realizar transacciones económicas reales y financieras.
Cajamar (1988) presenta ejemplos y tipologías de sistemas monetarios sociales en Estados Unidos, Canadá, Suiza y la Red Global de Trueque de Argentina (además del país argentino incluye a Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Perú, el Salvador y Uruguay). En México existen casos particulares que han sido utilizadas tanto en la Ciudad de México como en otros estados de la república.
Desde nuestro punto de vista estos esquemas efectivamente suelen dar cierta igualdad económica entre sus participantes, pero evita que crezcan y, por lo tanto, es común que se perpetúen sus precarias condiciones económicas.
En esta ocasión queremos invitarlos cordialmente a que escuchen nuestra conferencia que presentaremos el 22 de abril de 2021 a las 18:00 horas y en la cual presentaremos el tema: Educación e inteligencia emocional; Cómo impactan en las decisiones financieras. No tiene costo, pero es obligatorio inscribirse, lo cual puede hacerse accediendo a la siguiente liga:
 
 
Nos dará mucho gusto que nos acompañe, al término de la exposición habrá una sesión de preguntas y respuestas, en donde incluso podrá plantear su caso particular y con gusto lo ayudaremos.
Recuerde que nuestro trabajo no es convertirlo en un economista o financiero experto, pero si apoyarlo para que incremente su educación económica y financiera, facilitando la comprensión del funcionamiento de los mercados y sus instrumentos, logrando mejores decisiones de inversión y financiamiento, en beneficio de su economía.
Confiamos que este artículo les haya sido útil y esperamos sus comentarios al respecto, con el propósito de mejorar en los futuros temas a exponer.
 
Bibliografía y regulaciones consultadas.
 
Ø  Cajamar. (2008) Las monedas sociales.  Número 4 Colección finanzas éticas. Cajamar. España.
Ø  CEPAL (2020) El impacto del COVID-19 en los pueblos indígenas de América Latina-Abya Yala: entre la invisibilización y la resistencia colectiva”, Documentos de proyectos (LC/TS.2020/171), Santiago. Cepal.
Ø  Díaz Mondragón, Manuel y Vázquez Carrillo, Nitzia (2014) Mercados financieros internacionales. Editorial Trillas. México.
Ø  Díaz Mondragón, Manuel y Vázquez Carrillo, Nitzia (2016) Sistema financiero mexicano. Editorial Trillas. México.
Ø  Díaz Mondragón, Manuel. (2008) Mercados financieros de México y el mundo: instrumentos y análisis. Gasca. México.
Ø  Parkin, Michael / Powell, Melanie y Matthews, Kent. (2013) Introducción a la economía. Pearson educación. España.
Ø  Tocancipá-Falla, Jairo. (2008) El trueque: tradición, resistencia y fortalecimiento de la economía indígena en el Cauca. En revista de estudios sociales, 31 de diciembre.
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