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¿Qué se espera de la Fed?

¿Qué se espera de la Fed?

La atención de los mercados se centra esta semana en la reunión trimestral de la Fed que comenzará mañana y finaliza el miércoles. En ella se debatirá sobre cómo gestionar su programa de estímulos y el mercado está especialmente nervioso ya que estos estímulos son su gasolina para seguir subiendo. Llevamos semanas especulando con la posibilidad de que la Fed vaya aminorando su programa de compras que actualmente asciende a 85.000 millones de dólares mensuales de los cuales  40.000 repercuten directamente en su deuda y es precisamente la deuda estadounidense la que primero ha notado esa inseguridad con repuntes importantes en su rentabilidad. Evidentemente la renta variable, muy ligada en esta crisis a la evolución de la renta fija, también lo ha notado con una caída que la semana pasada llegaba hasta el 4,5% desde máximos del mes de mayo. Hoy por el contrario parece que las bolsas se animan al calor de las subidas en Japón y de las operaciones corporativas que van surgiendo y que siempre son síntoma de salud empresarial y son recibidas con subidas por los mercados.

Independientemente de la decisión que se tome, los mercados han ponderado la posibilidad de que se aminoren los 85.000 millones de dólares mensuales hasta cerca de 65.000 millones este otoño, por encima de las demás. Sabiendo que las bolsas se mueven por expectativas tendremos una reacción positiva a todo lo que sea una reducción menor a la esperada y negativa si la retirada de medidas es mayor o de manera más pronta.  Sin embargo, lo que muy probablemente veamos el miércoles será un mensaje de ambigüedad sin anuncio de un plan concreto pero dejando claro que, aunque hay que reducir los estímulos, la Fed va a estar ahí para apoyar la economía de EE.UU. en la medida en que sea necesario. Si hay algo que al otro lado del Atlántico manejan especialmente bien es el lenguaje para evitar decepciones innecesarias y es muy posible que esta reunión deje la futura actuación de la Fed lo suficientemente clara para evitar inseguridad y dudas excesivas pero lo suficientemente ambigua para no decirle a los mercados que habrá retirada de estímulos y estos se vean decepcionados.