Draghi actúa con lógica

Draghi actúa con lógica

El BCE, tal y como se esperaba, no ha anunciado hoy ninguna medida adicional de política monetaria, ni convencional (como una nueva bajada de tipos de interés), ni no convencional (como un programa de expansión cuantitativa). La reacción inicial de los mercados, al igual que en ocasiones anteriores, ha demostrado que existía una minoría de inversores que sí que apostaban por que hoy se realizase algún anuncio, al producirse ciertos movimientos en el Euro, la deuda y las Bolsas europeas. Estos movimientos comenzaron a ir a más a partir de las 14:30, cuando Mario Draghi tomó la palabra.

En una primera parte, su discurso estaba plagado de ideas deslizadas en el pasado, y del que no se desprendía una posibilidad real de actuación futura. El Euro se situaba en 1,3990 y las Bolsas tocaban mínimos de la sesión. Pero después de llevar hablando 20 minutos, Draghi comentaba que un Euro elevado en un contexto de baja inflación resultaba preocupante, y que el BCE se sentiría cómodo actuando en junio.

Tras estas palabras, destinadas probablemente a reducir la decepción inicial de los mercados, las posibilidades percibidas de que el BCE emprenda un QE en los próximos meses (que es el anhelo principal de los mercados), han aumentado.

De no haber mandado Draghi este mensaje, el EUR/USD probablemente acariciaría la semana que viene el nivel de 1,42, con los efectos adicionalmente deflacionistas que supone esto.

Si finalmente se anunciase un programa de compras sin esterilizar por parte del BCE, las Bolsas europeas podrían subir fácilmente alrededor de un 10% por encima de lo que subirían sin esa circunstancia, y el Euro se acercaría a la zona de 1,30 en su cambio frente al Dólar.

Otro tipo de medidas más probables, como una bajada adicional de los tipos de interés, el pasar a negativa la tasa de depósitos o favorecer la financiación de PYMES facilitando la financiación de los bancos, tendrían sin duda una respuesta mucho menor de los mercados y un efecto mucho más reducido en la economía real.

Pero más allá de la acción verbal de hoy, lo cierto es que la inflación en la Eurozona tuvo un fuerte incremento en el mes de abril, y la cercanía del verano invita a pensar en que será más difícil que los precios se comporten como en febrero o en marzo. El resto de variables de la economía europea evoluciona en su mayoría a un ritmo superior al que se atisbaba hace 6 meses.

Así pues, a tenor de los datos objetivos, no deberíamos estar más cerca de que se emprendiese un programa de expansión cuantitativa en Europa que hace un par de meses.

En resumen, Draghi ha hecho lo que cabría esperar: evitar actuar y no eliminar las esperanzas del mercado de cara a futuro, algo que no cuesta nada conseguir. Si las tensiones entre Rusia y Ucrania continúan descendiendo (siguiendo la tendencia abierta con las declaraciones de Putin de ayer), y el Nasdaq consigue recuperarse de sus caídas, el mes de mayo podría resultar muy positivo para las Bolsas.