La concentración de factores de distinta naturaleza desatan el pánico

La concentración de factores de distinta naturaleza desatan el pánico

El desplome de las Bolsas en el día de hoy se explica por factores catalogables en tres niveles: macroeconómicos/estructuralesnovedosos/coyunturales, y sobre todo, técnicos.

La tendencia bajista nacida desde los máximos anuales el pasado 19 de septiembre ha tenido como hilo conductor principal el miedo de los inversores al enfriamiento económico de la Eurozona (especialmente, de Alemania), y la falta de expectativas de que se inserten medidas fiscales o monetarias para relanzar el crecimiento de manera efectiva (especialmente en lo que respecta al BCE). Esta idea se ha ido asentando en el mercado, y ha contagiado a otros activos y regiones, creando un fuerte aumento de la aversión al riesgo.

La jornada de hoy comenzaba con un dato de inflación en China del mes de septiembre que quedaba en mínimos anuales. Antes de la apertura de Wall Street se publicaba  una batería de datos en EE.UU. (ventas minoristas, inflación subyacente, precios de producción industrial, índice manufacturero de Nueva York e inventarios empresariales) quedando todos por debajo de lo esperado, y aumentando la escala de la sensación de que el crecimiento mundial se está deteniendo. El desplome de los precios del petróleo y de otras materias primas obedecen en gran parte a esa lógica.

En otro contexto, este tipo de datos podía haber generado la lectura opuesta, al entender el mercado que las políticas de estímulo estarían más justificadas (como un retraso en la subida de tipos por parte de la FED). Pero el sesgo actual es netamente negativo.

Por otro lado, hemos conocido el segundo contagio por el virus de ébola en EE.UU. Y sobre todo: un fantasma del pasado, Grecia, ha vuelto a la palestra. En el día de hoy, los activos helenos se han desplomado en el mercado por el miedo que genera una salida prematura del país de los programas de rescate (en contra del criterio de la Unión Europea), y por la inestabilidad política que se está dando en el país, ante la amenaza de elecciones anticipadas. 

Los activos periféricos (deuda, bancos y renta variable), más sensibles a esta cuestión, son los que más han sufrido. Algo a lo que nos habíamos desacostumbrado.

Pero lo más relevante en el día de hoy reside en la pérdida de niveles técnicos que llevaban asociados órdenes de venta adicionales (stop loss) en Wall Street, lo que ha incrementado el volumen de oferta sobre el de demanda, incrementando las caídas.

Tan sólo ha faltado el componente de conflicto geopolítico en la sesión de hoy.

En las dos jornadas anteriores, los índices americanos intentaron rebotes partiendo de niveles por debajo de la línea de soportes claves, que fracasaron. Las bolsas europeas, completamente incapaces, han permanecido a la espera de acoplarse a los movimientos de otros.

Así pues, el escenario, ya complicado, adquiere tintes dramáticos. El principal motivo para la esperanza está en la fuerte sobreventa actual, fruto de una de las mayores correcciones de la tendencia alcista principal de las bolsas. Pero la sobreponderación de temores que tenemos en estos momentos no desaparecerá hasta que haya novedades importantes en el capítulo de expectativas macroeconómicas, que modifiquen el pesimismo actual.

Si Wall Street consigue cerrar lejos de los mínimos registrados hoy, mañana podríamos tener un claro rebote en las bolsas europeas. Pero para que ese rebote se convirtiese en una vuelta a la tendencia alcista tendríamos que atisbar un descenso de la volatilidad y la superación de niveles perdidos. Estamos, pues, a las puertas de más caídas de importancia, o ante un fuerte rebote.