S&P 500: suelo previsto con varias herramientas

El 15 de enero la situación técnica del ciclo de 40 días del S&P 500 se presentaba como sigue: el ciclo se encontraba en su fase descendente; el precio había percutido contra el soporte localizado entre 1.869,45 y 1.819,58; el oscilador de confirmación dibujaba una divergencia alcista; y el suelo teórico (ST) previsto por la onda sinusoidal iba a cumplirse el 20 de enero.

Por añadidura, disponíamos de la línea horizontal situada en 1.950,33, cuya rotura al alza activaría la señal de posible conclusión de la fase descendente del ciclo de 40 días. A continuación, muestro el gráfico que publiqué el 16 de enero.

Dos días después, el S&P 500 dibujó una vela con hueco bajista, que yo supuse de agotamiento, una prueba de que los alcitas habían decidido capitular. Además, la vela en sí era un Railroad Track (RRT), indicador direccional de DiNapoli, mi primer maestro. Esta señal nos estaba avisando de que el mercado estaba preparado para forjar un rebote contra tendencia. En el gráfico se muestra el primer objetivo de subida de una hipotética fase ascendente.

Entretanto, la línea horizontal se desplazó hacia abajo, hasta el nivel 1.876,18.

Por si esto no fuera suficiente, en el peor momento de la jornada, el índice estadounidense había visitado el mínimo que se formó en octubre de 2014. Esta zona revestía especial importancia: representaba un soporte obvio que las manos fuertes podían emplear para ejecutar un cambio de tornas. En otras palabras, los profesionales hicieron ademán de provocar la rotura del citado soporte para acto seguido precipitar un giro de la cotización, que tal vez acabara embarcándose en un rebote.

Al día siguiente, la Línea del Volumen Alcista-Bajista del NYSE (LVAB) dibujaba una divergencia alcista de libro, con dos suelos crecientes.

También el McClellan estaba trazando una divergencia alcista tras haber incurrido en sobreventa, figura que estábamos esperando desde el 7 de enero.

Y es que el 7 de enero se había activado la señal de giro del VIX, un patrón que nos permite determinar con precisión los techos y suelos relevantes en el S&P 500.Según esta señal, que se manifiesta en o cerca de los suelos relativamente importantes del mercado y que, además, es poco frecuente (sólo aparece entre una y tres veces al año), en un período de entre 1 y 20 días debía formarse un suelo de cierto calado en el S&P 500. Esto significaba que el suelo del ciclo de 40 días debía constituirse, como muy tarde, el 5 de febrero. Una vez generada la señal, lo habitual es que el McClellan incurra en sobreventa y después forme una divergencia alcista con el S&P 500. Ambos criterios se cumplieron el jueves de la semana pasada. 

Al día siguiente, el S&P 500 rompió al alza la línea horizontal situada en 1.876,18, al tiempo que el oscilador de confirmación certificaba la entrada oficial del ciclo en su fase ascendente. Por tanto, el suelo del ciclo se constituyó exactamente el 20 de enero, día en que figuraba el suelo teórico (ST) previsto por la onda sinusoidal. El mismo viernes, el S&P 500 coronó el primer objetivo de subida. Era lo mínimo que cabía esperar de la fase ascendente. Por cierto, ojo porque ayer se cumplió el techo teórico (TT) del ciclo.

A todo esto, el desenlace alcista obrado al final de la semana pasada no nos pilló por sorpresa. El Ciclo Metónico pronosticaba el primer cambio de dirección del S&P 500 para el 25 de enero (el augurio para el resto del año no se muestra en el siguiente gráfico). Sin duda, la cercanía de este giro ha surtido efecto.

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