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Blog Cambiando el mundo
Discusión de problemas y soluciones de actualidad económica mundial

La carrera espacial privada ya dibuja bocetos de encabezados de noticias

Para muchos, lo aeroespacial es dominio de los gobiernos. Mucha gente no sabe la telenovela privada en la que se está convirtiendo la nueva era espacial.

Hablemos de las empresas y vehículos y personas de la telenovela, para que no nos perdamos en el relato:

  • S. P. Korolev Rocket and Space Corporation Energia es una empresa pública rusa que ha fabricado las naves Soyuz y Progress.
  • Dimitry Rogozin, es jerarca de defensa del gobierno ruso.
  • ULA (United Launch Alliance) es la empresa que ha gozado del monopolio sobre lanzamientos de cohetes militares en EUA.  Trabaja en alianza con Lockheed Martin y Boeing.  Fabrica cohetes militares Atlas y Delta para EUA.
  • SpaceX es una nueva empresa aeroespacial americana.  Ha habido 4 entes que han lanzado cápsulas al espacio: Rusia, China, EUA y SpaceX.  Ha diseñado los cohetes Falcon 1 y Falcon 9 y las cápsulas Dragon V1 (que ya fue a la ISS) y el Dragon V2.
  • Elon Musk es el CEO de SpaceX.
  • Boeing es una empresa que vende aviones, helicópteros, misiles y satélites.  Diseñó la cápsula CST-100 Starliner.
  • Sierra Nevada Corp es una empresa de aparatos electrónicos. Diseñaron el shuttle Dream Chaser.

En 2011 los fans del Space Shuttle lloraron el fin de los vuelos tripulados, creyendo que nos íbamos a quedar como animales que se arrastran en el fondo de este océano atmosférico de oxígeno y nitrógeno.  Las cosas no iban a quedarse en la nada.  La NASA iba a tener que pagar un tiquiete de $63 millones por asiento en cada nave Soyuz de la empresa S. P. Korolev Rocket and Space Corporation Energia para llevar astronautas y provisiones a la estación ISS.  

De este modo la NASA lanzó un concurso en 2010 para diseñar vehículos para vuelos tripulados. Sierra Nevada Corp, Boeing y SpaceX se apuntaron en la carrera. El Dream Chaser de Sierra Nevada Corp se quedó corto.  No era un mal diseño, pues era un Space Shuttle mejorado con mucho espacio, pero sólo sirve para vuelo atmosférico.

Boeing y SpaceX en cambio diseñaron cápsulas.  Boeing recibió un contrato para enviar astronautas en su CST-100 Starliner en 2017 pero no lograron el contrato para lanzar carga.  El premio de la primera ronda se lo llevaría SpaceX y Orbital por $3600 millones, y van por la segunda ronda.  Sierra Nevada Corp también está en la competencia.

Dimitry Rogozin ha emprendido verbalmente contra Elon Musk por haberle quitado la tajada de transporte espacial que gozaba Soyuz.  Ya Soyuz se ha visto obligada a modernizar sus naves, y su nueva nave se lanzó en días recientes, luego de que en 2014 Elon Musk revelara su nueva cápsula Dragon V2.  Claro, todo este jaleo con Rusia es una ironía porque antes de que SpaceX existiera, Musk había ido tres veces a Rusia porque quería comprar cohetes para ir a Marte, y los rusos no quisieron venderle.  Lo devolvían con una palmadita en el hombro, como diciendo "¿Y este tío quién se cree para que venga a comprar cohetes?".

Ya los cohetes Falcon 9 le han quitado negocios a los rusos, pues ahora SpaceX va en pos de lanzamientos de satélites comerciales, en reemplazo de los cohetes protón rusos. Y Dragon V2 se perfila como sustituto de lujo, estéticamente muy parecidos a los coches Tesla, para el vejestorio de la versión anterior de cápsula Soyuz.

En días recientes se resuelve una disputa que también involucra a los rusos.  SpaceX abogó por prohibir la venta de motores RD-180 de fabricación rusa.  Sin embargo, eso significaría que ULA (United Launch Aliance) debería de dejar de usar los cohetes Atlas para lanzar satélites espías, y en cambio tendrían que usar los cohetes Delta que son más caros, y que no podrían competir por costo contra el Falcon 9 de SpaceX.

Esta prohibición comprometería a United Launch Alliance, Lockheed Martin y Boeing. Boeing en días recientes ya había sido cuestionada por querer vender 100 aviones a Irán.  Al final permitiieron que ULA siga usando motores rusos por unos años, para mantener la competencia en el negocio de cohetes y para asegurar que EUA no se va a quedar sin acceso al espacio, pues de otro modo, SpaceX se habría convertido en monopolio espacial en los EUA.  Esto le daría oportunidad a ULA de desarrollar sus cohetes sin motor ruso.  SpaceX no logró la prohibición esta vez.

Y aunque todavía no ha despegado masivamente la explotación comercial del espacio, pues todavía los gobiernos juegan un papel central, ya empezamos a mirar que las empresas ya no pueden seguir sin evolucionar.  Los cohetes no habían mejorado su tecnología desde los 1960.

Claro, llama la atención como es que hay tantos lazos de negocios entre países que parecen ser enemigos.  O son enemigos o no lo son, porque eso de las medias tintas nos parece sugerir que la geopolítica se trata de obra teatral de enemistad para hacer negocios entre amigos que dicen ser enemigos.  Este mundo está loco.

Lo cierto es que ya las noticias sobre el espacio ya tiene nombre de empresas privadas.  Ese paso de lo público a lo privado parece tener pinta de cambiar el futuro, sacudiendo la zona cómoda de las empresas que se acostumbraron desde los 1960 a no tener cambios.  Los viejos empresarios de siempre ahora tienen la incomodidad de tener que competir e innovar, y eso no es del todo malo.  No verás esto en las noticias sensacionalistas, pero el mundo ya se hace a la mar en busca de nuevos mundos.

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