Es posible y se debe AHORRAR, aunque se tengan deudas

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Con frecuencia, las personas interesadas en organizar y administrar mejor sus finanzas me preguntan:

Eli,  y si tengo deudas… ¿Cómo puedo ahorrar?

Partamos de un  importante hecho, la buena salud de nuestras finanzas depende de nuestros buenos hábitos financieros y, uno de ellos, es el hábito del ahorro. Sin embargo, aunque las personas entienden las ventajas de ahorrar, empezar es difícil. La mejor excusa para no ahorrar es tener deudas, de esa manera parece que se justifica postergar el ahorro.

Muchos estarán pensando que tener deudas no es una excusa, que es una realidad que impide ahorrar, piensan: “el dinero no me alcanza”, “gano poco y tengo muchas obligaciones y responsabilidades” “¿de dónde voy a sacar para poder ahorrar?”

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Si eres de los que considera que debes ganar más para poder empezar a ahorrar, estas en un error.  Si no desarrollas este buen hábito financiero con los ingresos que recibes en la actualidad, con seguridad cuando ganes más dinero, incrementarás tus gastos y seguirás sin ahorrar.

El problema no está en la cantidad de dinero que ganas, sino en la forma en que lo administras, la que, a su vez, está directamente relacionada con las creencias limitantes que tengas acerca del dinero.

Así las cosas, es posible y se debe ahorrar, aunque se tengan deudas y esta fórmula financiera que aprenderás, sin duda te encaminará al logro de este objetivo: 

- Identifica tus creencias limitantes: este ejercicio requiere que dediques un tiempo importante para revisar e identificar ¿cuáles son esas creencias con respecto al dinero, y al ahorro en particular, que te limitan y te están impidiendo avanzar hacia una mejor calidad de vida?

Por ejemplo, es posible que seas de las personas que piensan que primero se gasta y luego se ahorra, es decir que el ahorro es directamente proporcional al dinero que te sobra a fin de mes y, como nunca te sobra, pues el ahorro siempre será igual a cero.

- Erradica tus creencias limitantes:lo importante no es solo reconocer que tienes creencias limitantes, sino estar consciente de que no te hacen bien. Entonces es necesario identificarlas y desterrarlas y,  en su remplazo, implantar en tu mente creencias que te capaciten en la consecución de tu bienestar financiero.

Siguiendo con el ejemplo anterior, si piensas que “primero se gasta y luego se ahorra”, debes ser consciente de que esto no aporta a tu bienestar, debes empezar a des energizar esta creencia limitante y enviar energía a una nueva creencia que te capacite, por ejemplo: Yo siempre me pago a mí mismo primero, es decir, que cada vez que llegue dinero a tus manos antes de hacer cualquier gasto o pago, vas a tomar una parte para dedicarla al ahorro.

- Inicia tu registro diario de gastos: en varias oportunidades te he hablado de esta sencilla pero poderosa herramienta, que te ayudará a tomar el control de tus finanzas, lo que implica también poder ahorrar así tengas deudas. El registro de gastos te permitirá saber, en detalle, ¿a dónde va a parar el dinero que te ingresa todos los meses? Y, lo mejor,  te ayudará a identificar ¿cuáles son esos hábitos de consumo que te están llevando al abismo financiero? Cuando tengas esta información vas a poder ajustar algunos gastos no básicos, liberando así flujo de efectivo mensual que podrás destinar a tu fondo de ahorro.

- Estructura tu presupuesto mensual: no olvides que dinero y presupuesto son dos amigos inseparables, por lo que debes tomar el buen hábito de estructurar, ejecutar y auditar tu presupuesto. 

Para dar prioridad al ahorro, tu estructura de presupuesto debe regirse por la siguiente ecuación:



Puedes tomar un porcentaje de tu ingreso mensual o definir un monto de este que destines al ahorro, lo importante es que lo reserves antes de hacer cualquier pago o gasto.

De igual forma te aconsejo que el dinero que te queda para gastos tenga un orden de prioridades así:

-Gastos básicos o necesarios

-deudas

-provisiones

-gastos variables o discrecionales

-imprevistos

El orden establecido para cada rubro no es algo caprichoso, por el contrario te permite visualizar, claramente, el panorama de acuerdo a las prioridades, lo que resulta de gran ayuda al momento de tener que realizar algún ajuste en tu presupuesto.

- Encuentra un propósito: una vez logres iniciar el buen hábito del ahorro, necesitarás un propósito que sea muy importante para ti. No se trata de ahorrar por ahorrar, o ahorrar para después simplemente salir a gastar, este propósito debe ser algo que realmente te motive a tomar acción. Por ejemplo, tu propósito podría ser ahorrar para iniciar alguna inversión o negocio que, en el corto, mediano o largo plazo, dependiendo de tu plan, te genere una fuente adicional de ingresos.

Estoy segura que poniendo en práctica esta fórmula financiera lograrás salir del círculo vicioso de trabajar y recibir tus ingresos, para gastar, pagar deudas y volverte a endeudar, y entrar al círculo virtuoso de gastar menos de lo que ganas, ahorrar e invertir.

No olvides que el conocimiento sin práctica no te lleva a ninguna parte, así que ponte en acción.  
  1. #1
    16/01/21 09:56
    Ahorrar no está bien visto en España.

    Si ahorras te van a pedir ese dinero, tanto familiares como hacienda, en cambio si no ahorras el estado te puede dar pagas y los familiares no te pedirán.


    Es broma todo, no me lo tomes a mal, mejor ahorrar por si vienen mal dadas

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