La belleza es sinónimo de… ¿salario?

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Unas de las principales características que tiene el estudio de la economía, es analizar el comportamiento humano ante la escasez y cómo crear incentivos que modifiquen estos comportamientos. Por tal motivo, estudiar la belleza desde un punto económico se debe a que ésta, debe ser escasa y, para ello, debemos disfrutar de su posesión. Pues si no podemos adquirir libremente la oferta de belleza que deseamos y estamos dispuestos a pagar dinero para obtenerla, es que, en efecto, es escasa.

 

De igual forma, otro factor de por qué la belleza nos debe importar como variable económica, es que, la constante preocupación que existe por nuestras apariencias, ha impulsado a que las industrias dedicadas a complacer esta fascinación, crezcan exponencialmente. “De acuerdo con datos de Euromonitor Internacional, la industria de la belleza y el cuidado personal mantendrá su ritmo de crecimiento, hasta 2019, en torno a un 11%, a precios constantes (sin incluir inflación), de forma que, sólo en nuestro país, el valor de este mercado podría alcanzar un valor superior a los 154,000 millones de pesos” (FORBES, 2017)

 

 

Pero esto no es todo, la belleza se recompensa naturalmente en trabajos en los que el atractivo físico parece importar, el entretenimiento, el servicio al cliente, el modelaje etc. Pero también produce recompensas en campos más inesperados, como el de las finanzas o la economía; así lo afirma David Hamermesh, psicólogo de la Universidad de Texas, quien asegura que “una persona atractiva gana entre un 12% y un 14% más que el resto”, lo que supone 1,46 millones de dólares al cabo de toda la vida laboral, sin importar el campo.

 

No obstante, estas cifras me llevan a cuestionar preguntas más complejas como: ¿Es probable que ciertas industrias se vean más afectadas que otras? ¿De qué manera la existencia de preocupaciones sobre la belleza afecta las ventas y la rentabilidad de las empresas? ¿Cómo se ve afectada la paga de los ejecutivos por su belleza? ¿Es igual una mujer guapa a un hombre guapo? Quizás lo más importante es cómo la belleza puede influir directamente en el comportamiento económico y cómo las empresas enfrenten esta escases.

 

Tomando todo esto en conjunto, el enfoque económico trata la belleza como escasa y comerciable. Intercambiamos belleza por ingresos adicionales que nos permiten elevar nuestros niveles de vida, satisfacer nuestros deseos; incluyendo características no monetarias de trabajo y relaciones interpersonales, como colegas amigables y un lugar de trabajo agradable, que también hace que nosotros nos sintamos mejor.

 

Por tales motivos, podemos concluir que, aunque el análisis económico no puede explicar qué hace que algunas características personales sean atractivas y otras no, o por qué la apariencia del mismo individuo evoca respuestas diferentes para cada observador, si puede estudiar las preferencias de distintos sectores sociales para encontrar variables en común y comprender los efectos en la economía. La economía de la belleza ilustra el poder de usar un razonamiento económico muy simple para comprender fenómenos que previamente se han abordado de otras maneras. Ese poder, el tiempo y el dinero que se gasta en belleza en todo el mundo, y la fascinación humana por la belleza, son razones más que suficientes para pasar el tiempo analizándola desde un punto de vista económico. 

 

FORBES. (2017). Retrieved 2018, from La belleza… un lujo necesario: https://www.forbes.com.mx/forbes-life/belleza-lujo-necesario

Hamermesh, Daniel S. Beauty Pays: Why Attractive People Are More Successful. Princeton University Press. Kindle Edition.

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