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¿Por qué Warren Buffett prefiere siempre las acciones a los otros activos financieros?

¿Por qué Warren Buffett prefiere siempre las acciones a los otros activos financieros?

Warren Buffett trata de aclarar porqué las acciones suelen ofrecer mejores resultados que los bonos estatales y el oro. Para ello presenta una adaptación de la próxima carta a sus inversores argumentando esta idea. 

En primer lugar se debe entender la inversión como el hecho de prestar dinero con la intención de recibir esa cantidad más una ganancia en el futuro. En Berkshire Hathaway van más allá y entienden la inversión como la transferencia de poder adquisitivo en el momento actual con unas expectativas de recibir un mayor poder adquisitivo en el futuro, siempre teniendo en cuenta el efecto de la inflación y los impuestos.

Partiendo de esta definición obtenemos la conclusión siguiente: El riesgo de la inversión no está recogido en la beta, indicador de la volatilidad del mercado. Este riesgo debería medirse en base a la probabilidad razonada de perder el poder adquisitivo que se ha estimado en el momento de llevar a cabo la inversión.

De esta manera, podemos encontrarnos con activos que varían en precio pero no ser arriesgados,  siempre que nos aseguren una ganancia en nuestro poder adquisitivo después de realizar nuestra inversión.  Y por el contrario, podremos encontrarnos con activos poco volátiles pero con un elevado riesgo.

Tenemos múltiples alternativas de inversión pero vamos a centrarnos en las tres principales categorías. 

El problema de la inflación

Las inversiones en base a una determinada moneda incluyen fondos del mercado monetario, bonos, hipotecas, depósitos bancarios y otros instrumentos, y suelen considerarse como “seguras”. Pero en realidad se encuentran entre los activos más peligros, ya que a pesar de tener una beta cero su riesgo es elevado.

Durante mucho tiempo estas inversiones han destruido el poder adquisitivo de muchos inversores y este mal resultado seguirá produciéndose. Los gobiernos determinan el valor último de la moneda y las fuerzas sistémicas a veces pueden provocar que gravite hacia políticas que producen inflación.

Incluso en los EEUU donde existe un elevado deseo por mantener la moneda estable, el dólar ha perdido un 86% de valor desde 1986, cuando Buffett se hizo cargo de Berkshire. Por tanto, una institución exenta de impuestos habría necesitado un 4’3% de interés anual en bonos estatales para mantener su poder adquisitivo en este periodo.  

Durante el mismo periodo de 47 años la inversión en Letras del Tesoro producirían un 5’7% anual, pero no es tan sencillo como esto, ya que para un inversor que paga impuestos aproximadamente del 25%, este 5’7% no habría supuesto unos ingresos reales.

Bonos, sólo si el interés compensa

Unos intereses altos pueden compensar el riesgo al que nos enfrentamos cuando invertimos en moneda base, de hecho en los años 80 en EEUU funcionó esta inversión gracias los altos intereses.  Pero en la actualidad esto no es así y los bonos deberían venir acompañados de una advertencia.

A pesar de esto, Berkshire tienen en cartera Bonos del Tesoro estadounidense, principalmente por motivos de liquidez, ya que la compañía otorga especial importancia a este asunto y más en las condiciones económicas actuales.

Más allá de los requisitos de liquidez y los que los reguladores imponen, Berkshire está dispuesta a comprar divisas únicamente si ofrecen la posibilidad de aumentar considerablemente su valor, bien porque se trate de inversiones infravaloradas, bien porque los intereses sean capaces de compensar los movimientos adversos del mercado.

Activos especulativos. El oro

La segunda gran categoría de inversiones incluye activos que nunca producirán nada pero que se adquieren con la esperanza de que algún día alguien pague más por ellos, por ejemplo, los tulipanes en el siglo XVII.

Este tipo de inversión requiere la expansión del número de compradores, que a su vez se vieron atraídos por la idea de que el número de compradores sería todavía mayor en el futuro. Los propietarios no están atraídos por el propio valor del activo y por lo que puede producir, sino por la posibilidad de que aumente el deseo de otros compradores en el futuro.   

El principal producto en esta categoría es el oro, actualmente el favorito de los inversores con cierto miedo al resto de los activos, especialmente al papel moneda (de cuyo valor hay razones para temer, como se ha señalado).  Sin embargo, el oro tiene un gran inconveniente, siendo nada o muy poco productivo.   

Es cierto que el oro tiene varios usos industriales y decorativos, pero su demanda es limitada e incapaz de absorber la nueva producción. En cambio, si tienes en propiedad una onza de oro para la eternidad, seguirás siendo el propietario de esta onza toda la eternidad.

Lo que motiva a los compradores de oro es la creencia de que el miedo de los inversores temerosos será mayor en el futuro. Este argumento ha dado sus frutos en el pasado, el aumento del precio del oro provoca en los inversores un entusiasmo y haciendo más atractivo para nuevos inversores y validando la teoría.    

Crecimientos ficticios

En los últimos 15 años tanto las acciones de internet como la vivienda han demostrado los excesos extraordinarios que se pueden crear combinando la teoría inicial con una buena publicidad del incremento de precios.

En estas burbujas, un ejército de inversores escépticos originalmente sucumbió la “prueba” del mercado y el grupo de compradores ha ido creciendo lo suficiente para mantener el tren en marcha. Pero las burbujas en algún momento se pinchan, entonces se pone de manifiesto el viejo refrán: “Lo que el hombre sabio hace al principio, el tonto hace al final”.

Hoy en día las reservas mundiales de oro se cifran en 170.000 toneladas, a 1.750 dólares por onza (precio actual del oro) obtendríamos una valoración total de 9’6 billones de dólares. Esta cantidad de oro se correspondería con una pila de 68 pies por cada lado y la vamos a llamar A.

Por otra parte, vamos a imaginar otra pila con el mismo valor. En ella se podrían incluir todas las tierras cultivables de EEUU (400 millones de hectáreas) más 16 empresas como Exxon Mobil (la compañía más rentable del mundo, con beneficios anuales de 40 billones de dólares). Después de esta comparación tendríamos todavía 1 billón de dólares para gastar. ¿Se imagina a un inversor con 9’6 billones de dólares eligiendo la pila A sobre la B?

Más allá de la sorprendente valoración, debido a las existencias actuales de oro, los precios actuales provocan que la producción de oro suponga 160 billones de dólares. Los compradores (ya sean relacionados con la industria o las joyas, inversores temerosos o especuladores), deben continuar absorbiendo la oferta adicional simplemente para mantener los precios actuales.

Además, dentro de un siglo con las 400 millones de hectáreas habremos obtenido cereales, algodón y otros cultivos, y seguirán ahí para obtener nuevas cosechas, independientemente de la moneda. Exxon Mobil habrá repartido importantes cantidades de dólares en dividendos y seguramente contará con unos activos valorados en otros millones de dólares. Mientras que el oro permanecerá ahí, sin cambiar de tamaño y sin producir nada.

El efectivo es rey

Nuestras dos primeras categorías disfrutan de máxima popularidad en los momentos de mayor miedo. El terror sobre el colapso económico impulsa a los inversores individuales basados en la monedad a comprar obligaciones del Estado y fomenta el movimiento de los activos estériles como el oro.    

A finales del 2008 se escuchó “el efectivo es rey” (“cash is King”), justo cuando el dinero debería haber sido utilizado en lugar de haberlo guardado. De la misma manera también se escuchó “el efectivo es basura” (“cash is trash”), a principios de 1980, justo cuando la renta fija presentaba sus niveles más atractivos en la memoria reciente.

Activos productivos, la mejor inversión

Como era de esperar, la tercera categoría (las inversiones en activos productivos como empresas, fincas o inmobiliarias) es la preferida por Warren Buffet. Idealmente estos activos en épocas de inflación deben tener la habilidad de mantener su poder adquisitivo, requiriendo una mínima parte de inversión adicional.   

Las granjas, las inmobiliarias y muchas compañías como Coca-Cola, IBM y See’s Candy del propio Warren superan esta prueba. Otras empresas no superan esta prueba porque la inflación requiere de inversiones adicionales, es decir, si sus propietarios desean ganar más deben invertir bastante más capital. En cualquier caso, estas inversiones ofrecerán mejor resultado que los activos no productivos o las inversiones basadas en moneda.

Aunque la moneda dentro de un siglo esté basada en oro, conchas, dientes de tiburón o piezas de papel (como ahora), la gente estará dispuesta a perder unos minutos por una Coca-Cola o por una barrita de cacahuetes de See’s Candy. En el futuro la población de EEUU intercambiará más bienes, consumirá más comida y requerirá más viviendas que en la actualidad.

Las empresas estadounidenses estarán ofreciendo de manera eficiente los bienes que sus ciudadanos quieren. Metafóricamente, esas “vacas” vivirán muchos años y darán cada vez más “leche”. Su valor estará determinado no por el medio de cambio sino por su capacidad para entregar leche. Los beneficios procedentes de la venta de la leche se incrementarán para sus propietarios, tal y como ocurrió en el siglo XX cuando el Dow Jones pasó de 66 a 11.497 puntos (y también pagó dividendos).

El objetivo de Berkshire es incrementar el número de empresas de primera clase en posesión. La primera opción será controlarlas al 100%, pero también están dispuestos a controlarlas mediante la adquisición de acciones negociables.   

Warren cree que durante un largo periodo de tiempo esta tercera categoría de inversiones será la ganadora entre las tres que se han mencionado. En cualquier caso, será la más segura.  

 

Artículo original y fuente:

http://finance.fortune.cnn.com/2012/02/09/warren-buffett-berkshire-shareholder-letter/?iid=HP_LN

 

  1. #2
    Margrave

    ¿Bueno, habeis leido alguna vez algo tan brillante y claro?. Yo no. Estoy de acuerdo al 100 %. Saludos

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