Fed du soleil. Atracciones economicas animadas.

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Resultó muy emotiva la representación del antiguo secretario del Tesoro americano, Henry Paulson, de rodillas literalmente, rogando a los congresistas que aprobasen un multimillonario plan de rescate bancario por valor de $700.000 millones. Lo consiguió.

Ahora que la administración americana ha empleado casi el 90% de la suma, sabe de la práctica imposibilidad para conseguir una ampliación, ya sea de rodillas o fumando la pipa de la paz frente al congreso. No parece viable visto el desasosiego social que ha causado pagar errores de los todavía multimillonarios banqueros con el dinero de todos.

Entonces queda la vía del rescate a las bravas. El esfuerzo maquillador de la realidad bancaria es de magnitud y ha consistido en edulcorar su robustez a través de variadas y costosas medidas que han favorecido el clima para desarrollar un muy publicitado test, encaminado a restar incertidumbre y facilitar datos y transparencia al mercado.

Lejos de lo pretendido, en mi opinión, ahora existe un ambiente de desconsuelo como respuesta a un programa de manipulación general burdo, aunque segura y lamentablemente necesario e inevitable.

Tras revisar los parámetros usados en el stress test , y las conclusiones, reina la perplejidad y una extraña sensación de vacío e inseguridad que sobrepasa lo racional. Los criterios seleccionados para evaluar la fortaleza de los ratios y necesidades adicionales de capital son los mostrados en el cuadro siguiente:


Razones para el desconsuelo.

Uno: el escenario más adverso de crecimiento de PIB contempla una contracción para el conjunto del año del 3.3%, cuando el dato del primer trimestre ya alcanza un -6.1%, negativo. No obstante, el consenso de mercado estima cerrar el año con un dato de PIB plano.

Dos: el peor de los escenarios previsto para el paro descuenta una tasa del 8.9% para este 2.009. Desafortunadamente, con el recién publicado dato de abril, ya se ha alcanzado exactamente esa cota. El consenso de economistas apunta a que el desempleo continuará creciendo en los próximos meses hasta alcanzar al menos el 10%.

Tres: se cuenta en los mentideros que se ha producido una tensa relación entre los propios bancos presionando y la Reserva Federal eventualmente cediendo a las pretensiones de los caballeros de guante blanco, perdón de cuello blanco. Por poner un par de ejemplos, en concreto, las necesidades reales de fondos de Citi son cercanas a los $35.000 millones y las de Bank of America $50.000 millones aunque finalmente han menguado mágicamente hasta $5.500 y $34.000 millones respectivamente. Esto se debe a que se decidió que los bancos se responsabilizaran de hacer sus números y claro, los han hecho. Las presiones se han producido cuando la FED ha hecho las pertinentes revisiones y ha encontrado partidas de ingresos futuros ilusorias. Las ha aceptado.

Cuatro: lo más preocupante es que en el informe de conclusiones -59 páginas-no se contempla el riesgo de contraparte, capaz de degenerar en riesgo sistémico y quizá este sea uno de los asuntos y riesgos reales más controvertidos a día de hoy. Si un gran banco quiebra y deja de atender sus compromisos de pago, especialmente en el opaco mercado de derivados, habrá terceros que sufran impagos y estarán obligados a trasladarlos a los demás en la cadena. El volumen y la concentración de riesgos en el mercado de derivados es tal que la tormenta podría convertirse en un ciclón rápidamente.

Los datos continuarán siendo maquillados, si es viable, hasta que desaparezca el miedo a un nuevo desplome. Más interesante sería conocer el Plan B de actuación para el supuesto de que la recuperación anticipada por los gobernantes no sea la actual. Las recuperaciones en forma de W son muy peligrosas y especialmente si las autoridades han derrochado munición en la primera batalla.

Acabada la función del Circo del Sol, y el maquillaje ahora quedan las mentes abiertas para imaginar esos brotes o yemas de primavera que van siendo observados desde las alturas, en la calle no se ve nada de nada, y que ojalá no sean estropeados por las heladas tardías de primavera. El entorno económico es todavía francamente delicado –USA-y los brotes que algunos han podido ver rezaremos para que no sean de diente de león –España-, ya saben esas delicadas flores de primavera que desaparecen en el aire a la menor brisa.

Las últimas cifras de ventas al por menor publicadas han caído como un jarro de agua fría. La recuperación se anticipa tortuosa principalmente debido a que dos tercios del PIB son aportados por el comportamiento del consumo y ahora no disfruta de condiciones favorables necesarias, de manera que el consumo no podrá aportar nada más que lentitud a la recuperación. Recordemos que hay que amortizar deuda a base de bien, la incertidumbre actual incita a aumentar el ahorro y a posponer compras y además el dinero no circula debidamente.

Por otro lado, la velocidad de circulación del dinero NO está mejorando en modo alguno y en tanto esta variable siga sumida en el letargo, la economía no tendrá energía para resolver al alza. Los multiplicadores del dinero no actúan y claro con semejante panorama, las entidades financieras reciben ayudas y las invierten de vuelta en la FED o en títulos del estado, la expansión será limitada.

Los mercados financieros y de crédito, sin embargo, sí parecen haber pasado lo peor. Los spreads se han estrechado significativamente, el LIBOR, Ted spread, high yield spread, itraxx cross over, y demás así lo demuestran.

Con el fin de refrendar esta recuperación de los mercados financieros y para comprobar la verdadera fortaleza y capacidad de asistir a una recuperación posterior sostenida, deberíamos asistir a un test de los mínimos de marzo en la renta variable. Existen claros intereses invisibles en que cualquier caída en las bolsas sea mínima y abortada con prontitud. Existe liquidez dispuesta a entrar en bolsa que no ha tenido los reflejos suficientes para comprar en marzo. Existe la posibilidad de que la atracción del circo de las autoridades impulse y propague cierto optimismo, pero por el contrario, existe un informe “Aftermath of Financial Crises”, al que hice alusión en anterior escrito, dirigido por los profesores de Harvard, Kenneth Rogoff, y de Meryland, Carmen Reinhart, que introduce dosis de cruda realidad y según el cual conviene ser cautelosos y esperar acontecimientos con desconfianza.

Las conclusiones del estudio (tasas medias de desempleo, de PIB, de deuda del estado y de caída del sector inmobiliario) traducidas a hoy y su comparado con el mercado de acciones, ponen en serio peligro la fortaleza de los mínimos registrados en marzo.

Lo cierto es que el estudio también indica que la media de retrocesos bursátiles producidos como respuesta a crisis bancarias, alcanza el -55% y esa cuantía de pérdidas y algo más ya ha sido experimentada por los índices. Por tanto cautela y esperanza para que los mínimos de marzo aguanten la próxima embestida.

El siguiente gráfico proporciona un buen indicador de la fatiga alcista y bajista del mercado, recogiendo el porcentaje de acciones que cotizan sobre sus respectivas medias móviles de 50 sesiones en el NYSE. Observen cómo ha actuado de farolillo rojo ante los importantes giros de mercado observados en los últimos tres años. En esta ocasión el giro que anuncia es bajista.


Actualmente el 93% de empresas cotiza sobre sus medias de 50, en una lectura desconocida en el tiempo que recoge el gráfico y que demuestra el exceso comprador que ha habido en los pasados dos meses. El inminente corte bajista del Price Oscillator avisa del riesgo de permanecer largo en el mercado a estos precios.

EL SP500 acaba de romper una importante directriz a la baja y … me remito a las implicaciones explicadas en el anterior escrito.

Sugerencias en [email protected]

Atentamente,

Antonio Iruzubieta.
CEFA. Certified European Financial Analyst.

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