blog Materias Primas
Información y análisis de la evolución de las principales materias primas (commodities)

Bajaflación: la tenebrosa amiga de la deflación

En los últimos años buena parte del debate monetario se ha convertido en una simple guerra de palabras, con gran parte del conflicto enfocado en la definición de la palabra "inflación". Mientras que la mayoría de los economistas hasta las décadas de 1960 y 1970 definían la inflación como una expansión de la oferta monetaria, actualmente simplemente la ven como un aumento de precios. Desde entonces, los "expertos" han ido más allá y han diseñado variaciones de la palabra "inflación" (como "deflación", "desinflación" y "estanflación"). Y mientras que en el pasado la política del banco central usualmente se enfocaba en "luchar contra la inflación", ahora los banqueros hablan de "techos de inflación", y, más recientemente, de "metas de inflación". El último frente en esta campaña llegó esta semana cuando Bloomberg News dio a conocer un nuevo término, la "bajaflación", que define como una situación en la que los precios suben, pero no lo suficientemente rápido como para ofrecer los beneficios económicos que al parecer proporciona una mayor inflación. Aunque el artículo apareció el Día de los Inocentes, por desgracia no creo que sea broma. 
inflacion
 
 
Hasta ahora, los defensores de la inflación han centrado sus argumentos casi exclusivamente en los aparentes peligros de la "deflación", que ellos definen como caída de precios. A pesar de cientos de hojas de evidencia que muestran cómo una economía puede prosperar cuando los precios caen, ahora existe una creencia casi universal de que la deflación es un veneno económico que causa perjuicios al convencer a los consumidores de retrasar las compras.
 
Por ejemplo, en un escenario de deflación del 1%, un consumidor que quisiera un refrigerador de $1,000 pospondría su compra si esperara que su costo se redujera a $990 en un año. Se supone que se quedaría con su viejo refrigerador, o que simplemente no compraría productos perecederos durante un año para asegurarse esos $10 de ahorro. Si este a su vez creyera que el costo del refrigerador fuera a disminuir otro 1% al año siguiente, la compra sería aplazada de nuevo. Si la deflación persistiera indefinidamente, estos economistas argumentan, se aplazaría la compra de forma indefinida, tal vez viviendo exclusivamente de alimentos secos a la espera de que el precio del refrigerador fuera cero. 
 
Los economistas extrapolan esto y concluyen que la deflación destruirá la demanda agregada y forzará la economía a la recesión. A pesar de lo absurdo de este argumento (la gente en realidad tiende a comprar más cuando los precios bajan), por lo menos hay un coco con quien asustar. Una baja inflación (por debajo del 2%) es más difícil de demonizar. Pocos han argumentado que tenga la misma capacidad destructora de la demanda como la deflación, pero muchos afirman que debe ser evitada simplemente por estar demasiado cerca de la deflación.
 
Debido al temor de que incluso un breve episodio de reducida deflación podría conducir a una espiral negativa catastrófica, estos abogan por una prudente de inflación del 2% o más. Pero el autor del artículo en Bloomberg, Simon Kennedy, cita desde Londres a personas en altos cargos del establecimiento financiero ofreciendo nuevos argumentos de por qué la "bajaflación" (como él la llama) es una "amenaza" en sí misma. Y aunque el artículo se refería principalmente a Europa, pueden estar seguros de que esos argumentos serán pronto aplicados a la situación de Estados Unidos. 
 
El artículo correctamente señala que los que tienen problemas de deuda elevada reciben de buen gusto las altas tasas de inflación. La matemática es simple. Al disminuir el valor del dinero, la inflación beneficia a los deudores a costa de los que otorgaron los préstamos. Al pagar la deuda con dinero devaluado, los deudores parcialmente incumplen la deuda, incluso cuando la pagan en su totalidad. Los que más préstamos piden en Europa (y en Estados Unidos) son los sobreendeudados gobiernos y el excesivamente apalancado sector financiero.
¿Debería sorprendernos que ellos sean los principales promotores de la inflación? El escritor admite que una mayor inflación ayuda a estas entidades a manejar sus cargas de deuda, además de resultar en un aumento de los préstamos de los bancos gracias a las bajas tasas de interés y la flexibilización cuantitativa que esta promueve. 
 
En el otro lado de la balanza están los consumidores, los ahorradores y los jubilados. Estos grupos quieren precios más bajos y altas tasas de interés para su capital acumulado. Tal combinación dará mejores niveles de vida a los que han trabajado y ahorrado durante muchos años para disfrutar de los frutos de sus esfuerzos. Pero este tipo de personas simplemente no están en la lista de "importante consultar" de nuestros mejores y más brillantes periodistas económicos. Como resultado, sólo tenemos un lado de la historia. 
 
El artículo señala también que una mayor inflación otorga a las empresas una mayor flexibilidad para retener a los trabajadores en períodos de crecimiento débil. El argumento es que si los ingresos por ventas disminuyen, las empresas no serán capaces de bajar los salarios, y en lugar de ello recurrirán a los despidos para mantener su rentabilidad. Sin embargo, eso sólo es cierto en los casos de los contratos sindicales y los trabajadores con salario mínimo. En todos los demás casos, la empresa puede reducir los salarios en lugar de despedir. Además, si los precios de los bienes de consumo también están cayendo, los salarios reales pueden incluso no disminuir.
 
En circunstancias en que los salarios no pueden ser legalmente reducidos, como en el caso de los trabajadores sindicalizados o con salarios mínimos, los despidos son a menudo la única opción que le queda al empleador para mantener los costos en línea con los ingresos. Sin embargo, la inflación permite a los empleadores tratar de esquivar esos obstáculos. En un entorno inflacionario, el aumento de precios compensa la caída de las ventas. El ingreso adicional permite a los empleadores mantener constantes los salarios nominales, incluso cuando la cantidad bruta de bienes o servicios vendidos disminuye. Cuando la inflación se desata, los trabajadores más calificados a menudo exigen y reciben aumentos de sueldo. Pero los trabajadores poco calificados, que carecen de influencia, generalmente se llevan la peor parte. 
 
En otras palabras, los políticos pueden imponer un salario mínimo alto para complacer a los votantes, pero luego usan la inflación para reducir los costos laborales reales, limitando así el desempleo que de otro modo resultaría. Así que lo que el gobierno da abiertamente con una mano, lo quita en secreto con la otra. Los trabajadores votan por políticos que prometen mejores salarios, pero esos mismos políticos también crean la inflación que reduce el valor real del incremento. Pero mientras el gobierno recibe crédito por lo primero, nunca asume su responsabilidad por lo segundo. El mismo análisis se aplica a los sindicatos. Gracias a la protección política que obtienen de algunos amigos en el gobierno, los sindicatos pueden conseguir aumentos salariales poco realistas para sus miembros. Sin embargo, los mismos gobiernos luego reducen el valor real de dichos aumentos para mantener a sus empleadores en los negocios. 
 
 
Por supuesto, lo que el escritor de Bloomberg realmente estaba argumentando es que los gobiernos recurren a la inflación para rescatarse a sí mismos de los errores políticos que cometen a fin de asegurarse los votos. Pero dos errores no hacen un acierto. La política correcta consiste en mantener los presupuestos equilibrados y no incurrir en deudas que únicamente pueden pagarse con ayuda de la inflación.
 
En el ámbito laboral, la mejor política consiste en abolir el salario mínimo y las protecciones legales especiales de los sindicatos, y no tratar de empapelar las consecuencias adversas de las malas políticas con inflación. 
 
Así que debemos estar atentos sobre los peligros de la bajaflación. Simplemente tratarán de convencernos de que lo que es malo y lo que es realmente bueno. Y aunque se trata de un ejemplo de propaganda demasiado audaz como para ser intentado, la falta de conciencia crítica en los medios de comunicación ofrece una oportunidad de éxito.
 
peter schiff
Artículo de Peter Schiff.
Peter Schiff es un economista experto en los mercados de renta variable, divisas y metales preciosos recono-cido a nivel internacional, que se ganó una gran reputación como director general y director de estrategia global de Euro Pacific Capital y que con frecuencia imparte conferencias sobre economía e inversiones alrededor del mundo. No solo ha recibido la atención de los medios de comunicación impresos, siendo a menudo citado en prestigiosas publicaciones como el Wall Street Journal, New York Times, Los Angeles Times, Barron's, BusinessWeek, TIME y Fortune, sino que también ha tenido apariciones regulares en medios audiovisuales como la CNBC, Fox Business, CNN, MSNBC y Fox News Channel. Además, cuenta con su propio programa de radio semanal, Wall Street Unspun y es autor de exitosos libros hoy convertidos en best sellers. SchiffOro.com constituye su primera incursión en el mercado hispano.
 
Comentarios
23
Página
2 / 2
  1. #21

    Mikelone

    en respuesta a leopol72
    Ver mensaje de leopol72

    Hola leopol72,

    No tengo ni idea de economía, pero el razonamiento teórico que dice que "si los precios bajan, la expectativa de beneficio futuro baja" no me lo acabo de creer del todo.... Vuelvo al ejemplo de los cines, ¿un cine saca más beneficio si vende sus entradas a 8 euros en vez de si las vende a 3 euros? A mi entender la respuesta a esta pregunta sería: depende. Depende del número de entradas que venda, lo que está claro es que seguro que va mucha más gente al cine a 3 euros que a 8 euros la entrada.

    Saludos

  2. #22

    leopol72

    en respuesta a Mikelone
    Ver mensaje de Mikelone

    No me lo he inventado yo, se supone que los aumentos de precios futuros estimados actúan como incentivo para estimular la inversión en bienes de equipo para producir más, ya que se esperan mayores beneficios de los productos a vender, por lo tanto, la bajada de precios hace el efecto contrario, desanima a los empresarios a invertir en bienes de equipo. Evidentemente esto es una simplificación puesto que depende la elasticidad del producto, cuanto mas inelástica o rígida sea su demanda, es decir, la gente siga comprando el producto a pesar del aumento de precio, mas cierto es.
    Imagínate que tienes la expectativa de que tu producto, por ejemplo el pan, va a ir subiendo de precio en los próximos años, pensarás que es bueno invertir en comprar mas hornos para hacer mas pan, venderlo mas caro y tener mas beneficio. Si es al revés, no tendrás incentivos para aumentar la producción y por tanto no invertirán, en el caso extremo ni siquiera en reposición de los equipos ya comprados.

  3. #23

    leopol72

    en respuesta a Mikelone
    Ver mensaje de Mikelone

    El caso de los cines es especial, yo no entendía porqué si al bajar el precio va mucha mas gente, no lo bajan de forma permanente ya que en principio los costes fijos son los mismos de proyectar una película y al aumentar la recaudación total aumentaría el beneficio. La explicación está en que las salas pagan a las distribuidoras de las películas según el número de espectadores, por lo tanto, no es un coste fijo sino variable; hasta cierto punto, no les interesa que vaya mas gente, sino la justa que optimiza su beneficio en función de esos costes e ingresos por entradas.

  4. #24

    Siames

    Creo que el articulo evita o pasa de puntillas por lo que es el peor efecto de la deflación. El problema no es tanto el efecto sobre el consumo por el retraso que pueda empujar sino sobre los tipos de interes reales y los balances de los bancos. La deflación eleva el tipo de interes real e incremantar el peso de la deuda (igual que la inflación la aligera como explicas). Así por ejemplo la deflación tiende a agravar los problemas de morosidad y de creditos impagados en los bancos asi como la reticencia de estos a prestar.

    Además hay otro efecto, en este caso sobre las empresas, ya que en deflación tienen dificultad para ajustar sus costes a la baja (ej los salarios) si hay una presión general a la baja de los precios las empresas que no puedan bajar sus costes nominales se veran forzadas a despedir a gente para mantenerse competitivas, añadiendo mas desempleo y presion a la baj en la demanda. En cambio cuando hay inflación moderada si es posible un ajuste de los precios entre los dictintos bienes y sectores de la economia mas fluido que refleje los cambio en las demandas relativas de los bienes(esta es la razon por la que se dice que un poco de inflación es buena...permite que el sistema de precios funcione de forma eficiente).

  5. #25

    Conanbab

    Dificil las subidas en el ibex35 si se ciñe a los datos economicos le espera un buen retroceso los proximos meses,si el mercado,una maquina adelantada de descuento, siente que todo empeorara los proximos trimestres,abajo.

  6. #26

    tirikos

    hola
    el major ejemplo de lo q hace la inflacion y la hiper es Argentina ....antes y ahora echadle un vistazo y vereis lo q pasa al darle a la impresora.

Autores
  • Rankia

    Portavoz oficial de la empresa editora de este sitio web Rankia

  • Liz Amaya

Envía tu consulta