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No deja de ser curioso escuchar determinadas propuestas para salir de la situación en la que estamos. Una de ellas es la llamada teoría del bazuca que básicamente consiste en que los bancos centrales introduzcan todo el dinero que sea necesario para apabullar y de esta forma acabar con los especuladores. El último que ha soltado esta propuesta con este argumento ha sido la OCDE. Pero ¿tiene algún sentido defender esto como una medida de éxito para luchar contra los especuladores?.

En realidad la respuesta es muy simple y es un rotundo “No”. Las razones son tantas que si no fuese porque las propuestas las lanzan personas con corbata y cargos rimbombantes en organismos igual de rimbombantes, pensaríamos que estamos escuchando a tontos con una cara de hormigón armado en organismos inútiles.

En primer lugar, lo más sencillo es tratar de recordar el pasado. ¿Qué se ha venido haciendo todos estos años?. Porque lo curioso es que tanto cuando parecía que estábamos en el libre mercado, como cuando se interrumpió el libre mercado, y tanto cuando nos contaban que se estaban realizando operaciones de tipo keynesiano, como cuando nos contaban que se están tomando medidas de austeridad, (y curiosamente en todo momento las medidas han sido las mismas), nos hemos encontrado con ingentes inyecciones de dinero en los mercados financieros desde los bancos centrales en tantas operaciones, con tantos nombres distintos para distintas formas de inyectar billones que marea. Por tanto, la propuesta de un bazuca no es otra cosa que repetir lo que se ha venido haciendo hasta ahora. Por supuesto, el balance es que cada vez las inyecciones han de ser mayores, hasta el punto de que el banco central europeo ha inyectado más de un billón de euros a principios de este año, importe que no ha llegado para calmar absolutamente nada más allá de unos días.

Por tanto, un primer indicio ha de venir del empirismo puro y duro, y por tanto parece improbable pensar que haciendo otra vez lo mismo, la situación va a mejorar en lugar de empeorar. Es tan sencillo que es muy difícil entender las razones por las que nos encontramos con este tipo de propuestas.

Estos fracasos, sin embargo tienen razones; la primera es muy básica. A pesar de que nos cuentan que esto es para acabar con los especuladores, la realidad es que esta afirmación no tiene demasiado que ver con la realidad. ¿Cómo va a acabar con la especulación una medida que en síntesis está diseñada para salvar a los mercados financieros?. O dicho de otra forma; ¿Qué creemos que son los mercados financieros?. Todas las medidas que se han tomado, lo que han conseguido es poner de rodillas a la economía real, destrozando las demandas, destrozando las actividades económicas, y creando unos sobrecostes en los bienes básicos, materias primas, alimentos ocasionando problemas de todo tipo y color, (entre ellos y como uno de los menos graves es la pérdida de competitividad), y todo ello para incrementar el volumen de la especulación hasta límites insospechados.

Esto nos lleva a la razón por la que esta tontería de bazucas es un completo absurdo que no hace más que empeorar la situación de las cosas. En realidad cuando están hablando de acabar con los especuladores, están hablando de acabar con determinado tipo de especuladores que se califican como malos. Y es en este punto donde se consuma la traición, porque se puede definir el “malo” o “bueno” en base a varios criterios; se debe entender que cualquier persona que trabaje en un organismo con responsabilidad sobre la economía, o lo que es lo mismo, sobre la situación de los ciudadanos, debería entender que la especulación será buena si contribuye a que el conjunto de las sociedades y las personas mejoren.

De aquí viene la calificación de traición, que se entiende con un ejemplo simple; una persona que calienta y especula con petróleo o con alimentos, no tiene la menor crítica y de hecho será definido como inversor, a pesar de que en realidad lo que está es usando su dinero para tratar de conseguir una plusvalía sin crear absolutamente nada en el mejor de los casos, (y manipulando los mercados en el caso más habitual), y todo esto es debido a que gana dinero. Sin embargo si una persona se pone corta contra un banco o contra un estado o incluso con las materias primas será definida con el término peyorativo de especulador, porque espera que los precios de estos activos bajen.

Quizás deberíamos tener en cuenta que especulación es todo lo que no es inversión, y que deben tener claro que primero se deben tener en cuenta los efectos sobre la sociedad, ya que a veces, los beneficios de unos pocos salen de los destrozos de mucha gente; Pero en todo caso, los organismos han de tener claro que una de las primeras ventajas que todo el mundo nos comunica cuando se habla de la especulación es aquella de valorar los bienes y servicios que están en los mercados financieros.

¿Se puede entender la defensa de un bazuca para introducir en el mercado el suficiente elemento distorsionador de las valoraciones de determinados activos mientras se grita a la vez aquello de la importancia de las valoraciones del sistema privado?. Es absolutamente demencial ya que directamente se carga el único freno que podemos encontrarnos en los mercados financieros. Lo único que puede frenar que los mercados se inflen sin fin, es que exista el miedo a que se desinflen; las meras declaraciones de que se van a salvar a los especuladores, por encima de todas las reglas, sentido común o mínimo sentido de la decencia, directamente ocasiona unos problemas al conjunto de las economías que explican en gran parte la situación actual.

  1. #2
    santi2012

    El bazooca no es dar liquidez a los bancos para que compren deuda pública, a comisión (y bastante jugosa), eso es subvencionar a los bancos.

    El bazooca sería comprar la deuda en el mercado secundario cuando los bonos suben de rentabilidad:

    Si un "especulador" intenta manipular el mercado, por ejemplo vendiendo bonos baratos para bajar el precio (es decir, para subir la rentabilidad) el día antes de una subasta, el BCE se los compra y le hace perder dinero. Y si en la subasta, los especuladores piden una rentabilidad más alta de lo que se considere conveniente, el BCE compra directamente las emisiones.

    Es esto último lo que yo creo que se pide.

  2. #1
    Fleischman

    Pues sí. "Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo", Einstein, creo que fue.


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