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La Voz de Galicia recoge un artículo elaborado por Jose Antonio Bravo para Colpisa del Grupo Vocento, en el que se justifica que las decisiones del BCE son buenas para hipotecados, pero malas para bancos y ahorradores. Esto es un artículo para consumo de los medios que debe ser analizado, porque o bien estamos ante un grave error, (de un periodista que no es economista metido en camisas de once varas), o bien ante una manipulación manifiesta.

Para la tesis de la manipulación, nos encontramos con que en el texto de la noticia, encontramos numerosos “disclaimers”; o sea que nos dice contundente algo, pero inmediatamente lo matiza avisando que pudiera ser que no fuese así.

Por ejemplo, casi comienza con: “Los primeros beneficiados por la histórica rebaja de tipos en la zona euro (del 0,25 al 0,15 %) serán las decenas de miles de hipotecados que tienen que revisar el interés de sus préstamos.”; a continuación lo que hace es explicar que en realidad la bajada es mínima, que además no es segura, (avisando que alguna vez con las bajadas de tipos el euribor subió…). Etc. La realidad es que a estas alturas del partido debería entender la diferencia entre euribor y eonia y entender que una cosa es el precio al que  se financian los bancos, (dependerá de las condiciones de los mercados interbancarios y de los bancos centrales) y otra muy distinta, (aunque esté relacionada de forma indirecta), las condiciones de los préstamos de los consumidores.

De hecho esto sigue con otra frase: “A priori, también el resto de préstamos financieros deberían recortar sus tipos de interés”; Aquí está el disclaimer en toda su extensión, al igual que la regla de que esto significaría recortar los tipos de los préstamos y con ello animar a la demanda, (que es lo que sugiere el artículo que ocurrirá a pesar de que nos cuenta que la crisis parece haber roto este esquema).  También continúa con: “Además, y siempre si las cosas salen como el BCE ha planeado, la nueva barra libre de liquidez de 400.000 millones de euros para los bancos debería de ir acompañada de un aumento de los créditos que conceden a empresas y particulares, aunque habrá que esperar a la letra pequeña.” En fin; se trata del mismo argumento, que antes. Una cosa es que los bancos obtengan fondos gratis y fáciles y otra muy distinta que esto signifique que se incrementen y abaraten prestamos que conceden; son dos cosas distintas como se ha comprobado tras un buen número de años en los que se ha dado todo el dinero del mundo a las entidades financieras, gratis o casi gratis, mientras los costes de los préstamos se incrementan para los agentes no financieros.

Nos habla de los beneficios para los inversores en títulos de renta fija y de renta variable, que se verán beneficiados probablemente de la rebaja de las tensiones; que es otro tema muy matizable.

Nos dice que “En otra época, la probable subida de precios que provocará a medio plazo el descenso del tipo de interés oficial (por el incremento devenido del consumo) sería negativa. Hoy, por el contrario, se antojaría una carambola maestra para el BCE -unida al resto de las medidas que ha tomado-, ante una inflación que lleva meses a la baja y aún preocupa a los expertos”; con lo cual comete otra serie de burradas, de tal forma que parece que una subida de precios en un entorno de graves problemas de poder adquisitivo nos venga a todos bien en un esquema que parece no entender nadie. Una cosa es que la deflación empeore las cosas, y otra muy distinta es que forzar la inflación mientras se toman decisiones deflacionarias sea una gran burrada; ambas ciertas.

Y acaba concluyendo que a buen seguro, los perjudicados son los ahorradores, porque “A quienes seguro que perjudicará es a los ahorradores, pues los bancos se apresurarán a trasladar el recorte de tipos a la rentabilidad de sus depósitos, que resultará a partir de ahora claramente exigua salvo que la competencia entre entidades aminore ese efecto”

Vamos a ver si nos aclaramos un poco; lo que ha hecho el BCE es intervenir; y lo ha hecho alterando las condiciones de negociación entre las distintas partes. Cuando una persona o una empresa está negociando o pretende negociar algo con un banco, debe saber que ahora mismo el banco tiene más ventajas que ayer, (pero antes que mañana), porque las medidas tomadas les alejan de la quiebra, (por lo tanto de la necesidad de llegar a un tipo de acuerdo), porque además se ha pedido que se recapitalicen, (que tengan beneficios), porque se altera la concentración, (facilitando mayores fondos a las mayores entidades), porque además necesitan obtener menos fondos), y porque comprometen al Banco Central, (aún más) a urgir soluciones y no poner problemas a las entidades, no sea que no puedan devolver los 400.000 millones. Esta es la realidad, y desde el punto de vista y hora en el que se cambian las reglas del juego a favor de unas entidades que se ven beneficiadas directamente, (no deja de ser curioso que nunca aparezcan como beneficiarios de las medidas los que reciben el dinero que necesiten cuando lo necesiten y casi gratis), lo cual siempre significa que hay ganadores y hay perdedores.

Para entender esto, no hace falta más que imaginar, (cada cual en base a sus circunstancias, pasado y nivel), lo que ocurre en una negociación cualquiera.  Si quieren comprar un piso, ¿negociarán mejor con aquella persona que no necesite el dinero y tenga apoyos o con aquella persona que necesite imperiosamente liquidez y sabe que no le va a salvar nadie?, ¿si negocian una subida de sueldo, influyen las necesidades y apoyos de unos y otros?. En realidad es tan simple como esto, para entender lo que va a pasar con todo aquel que vaya a intentar negociar algo con un banco, lo cual nos lleva a explicar, (lo que por cierto ha estado ocurriendo con todos los apoyos “a la economía” previos; ¿o no se han reducido los tipos que se pagan a los depositantes, mientras que se suben los tipos a los que piden nuevos créditos?.

Esto unido a los disclaimers, y unido al hecho de que todo esto es para salvar los mercados financieros en su conjunto, me plantea una duda; ¿Por qué en el título aparece que lo del BCE es malo para los bancos?. Lo digo porque curiosamente en ningún momento del artículo aparece una explicación, (ni tan siquiera peregrina), para calificar una medida así de mala para los bancos, lo que sería conveniente cuando resulta que han sido los bancos los que lo han pedido, los mercados financieros los que lo han pedido, y son ellos los grandes beneficiados, frente a teóricos y siempre condicionados a futuribles y carambolas imposibles beneficios para los demás en el futuro.

  1. #1
    biker01

    De momento, el efecto inmediato de la bajada de tipos del BCE ha sido su traslado "automático" al recorte de los tipos de interés que ofrecen los bancos a los ahorradores por sus depósitos. Veremos si otros efectos beneficiosos para el ciudadano de a pie (aumento del crédito bancario, bajada del tipo de interés de las hipotecas, mejora del consumo...) se cumplen o no.


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