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Un ejemplo de la situación de nuestro país lo podemos encontrar en la lucha entre ACS e Iberdrola, entre dos de los directivos mejor reputados, (¿Por qué será reputación y diputados comparten cuatro letras curiosas?). Si ha llegado directamente a este post, agradecería que comenzase por el principio de la serie actual que surge de la retirada de una denuncia curiosa de Iberdrola contra ACS.

Me gustaría hacer un resumen de la serie de tres post que he puesto antes, por lo que en resumen, me estoy citando. En definitiva, la realidad es que en medio de una guerra por el control de la eléctrica, Iberdrola ha denunciado a ACS por no reflejar la imagen fiel en sus cuentas. En concreto, en el primer post, explicaba que se acusaba a ACS de no llevar a balance las cuentas

El caso es que tras explicar la demanda en el primer post para explicar que los criterios que Iberdrola defiende en el segundo defendía que pueden generar un terremoto ya que realmente existen muchos casos similares al denunciado, y explicar que curiosamente Iberdrola es una de las compañías que no ha recogido la caída del valor de Gamesa en el tercer post, me gustaría reflexionar sobre las posibilidades de la demanda.

En principio, debemos distinguir entre los dos motivos denunciados. En los casos referidos a Hochtief e Iberdrola, ACS, ha considerado estas acciones como instrumentos financieros disponibles para la venta, y en consecuencia no ha llevado la caída de valor a resultados, sino que lo ha llevado directamente a Patrimonio, como ajustes por valoración.

En este caso, es muy difícil entender que las cuentas no recogen la imagen fiel de la empresa, debido a que en el fondo, la pérdida de valor de las empresas queda recogidas en la contabilidad y en las cuentas y todos podemos conocerlas. Es difícil entender sobre todo el caso de Iberdrola, debido a que es notorio que ACS no tiene capacidad de influencia en Iberdrola, tanto que de hecho esta batalla jurídica no se entiende en otro contexto que el de una lucha de ACS por controlar la eléctrica y la resistencia del consejo de esta.

Por tanto ACS tiene fácil el argumento de defensa, y lo tiene en las cuentas de Iberdrola, que como he mencionado en el anterior Post, define el control de la participada como clave para la clasificación de las participaciones, explicando que no realiza las operaciones contables de la forma denunciada, debido a la influencia en Gamesa.

Por supuesto, otro aspecto distinto sería el analizar la conveniencia del cambio del plan contable y la introducción de las cuentas de patrimonio, que permiten que se desvirtúe la información contable. Sin embargo esto sería otra discusión distinta.

Pero otro de los aspectos que Iberdrola recogía en la demanda a ACS, se refería a 93 millones correspondientes a la depreciación de varias participadas no sujetas a cotización, (Xfera Móviles, Madrid Calle 30, Accesos de Madrid Concesionaria Española e Inversora de la Autovía de la Mancha). En este caso, sí que veo más claro que se trata de un problema de imagen fiel. En ninguna parte de la memoria o de las cuentas, nos encontramos con una pérdida de valor de estas empresas lo cual significaría invariablemente, de existir tal deterioro, que las cuentas de ACS no reflejan la imagen de la empresa.

Al no estar cotizadas, no existe el precio de la acción que sería un valor de referencia. Por supuesto, esto no es excusa para no tratar de determinar un valor a las empresas y en consecuencia reflejar las variaciones de este en las cuentas. Esto me lleva a recordar que el precio de la cotización de una acción es un indicador del valor de una empresa. Un indicativo importante y relevante, pero un indicativo al fin y al cabo.

Llegados a este punto, me gustaría volver a recordar el post de la participación en Metrovacesa. Recordemos que la empresa constaba en las cuentas anuales de las entidades financieras a 57 euros,  mientras su valor actual en el mercado a 31 de diciembre de 2009 no llegaba a 16 euros. Las entidades han valorado, (con el beneplácito del Banco de España), cada acción a 34,9 y han provisionado el valor por este importe. Debemos recordar que el valor de la empresa es negativo y con un informe contundente del auditor. Por supuesto, Banco Santander manifiesta que hace constar un valor superior de la compañía al de cotización, (dotando una pérdida menor a la que correspondería al mercado y desde luego a la opinión de auditor y del sentido común), debido a que el escaso free-float de Metrovacesa, hace que la cotización no sea relevante. Es una excusa, bastante tonta, porque desde luego, el hecho de que el precio no sea relevante por ineficiencias en el mercado, puede llevarnos a pensar que está infravalorada en el mercado, (como defiende la empresa), o bien sobrevalorada, opción sensiblemente más plausible.

Por lo tanto, debemos tener en cuenta que aquí tenemos un precio de adquisición, una valoración de la empresa realizada por las entidades accionistas, un precio de mercado y una valoración de la empresa firmada por un auditor, que son radicalmente distintas.

Entendiendo esto, podemos concluir que según Iberdrola, ACS ha reflejado incorrectamente la diferencia entre precio de adquisición y cotización de las participaciones de Iberdrola y Hochtief. Pero no menciona la diferencia que puede existir entre posibles desviaciones del precio de mercado y la valoración de las empresas, criterio que sí que tiene en cuenta cuando entra a valorar las no cotizadas.

Por supuesto, extraña un poco que Iberdrola, no toque absolutamente ningún valor de ninguna de sus empresas, ni tan siquiera conste ningún tipo de valoración. Y en este sentido, según el criterio de Iberdrola, debería valorar de forma adecuada sus participaciones en diversas empresas; estén o no en un mercado. Por supuesto, para el caso de Gamesa, Iberdrola debería realizar un análisis en profundidad antes de no reflejar ninguna pérdida patrimonial y hacerlo constar.

Pero más importante, aunque quizás menos claro, es otro análisis que debió realizar Iberdrola, que es el referido a su participación en Iberdrola Renovables. Recordemos que Iberdrola tiene el 80% de Iberdrola Renovables, contabilizada por un importe de 5.814 millones de euros. El valor de mercado a 31 de diciembre de 2009 ascendía a 11.200 millones, lo que nos lleva a pensar que no existe un deterioro en esta participación. En las cuentas de Iberdrola, esta compañía se valora por el medio de participación y consta el valor en libros de esta empresa haciendo constar un capital de 2.112 millones y unas reservas de 8.450 millones, que corresponden con los datos del balance individual, pero no del consolidado, donde los 8.450 millones no se corresponden con reservas, sino que son prima de emisión.

Quizás Iberdrola debería analizar el valor real de Iberdrola Renovables y analizar si estos datos se han deteriorado en los últimos ejercicios, haciendo el mismo ejercicio que ha hecho con las empresas de ACS que no valora.

Por supuesto, lo irónico del caso es que cada una de las incidencias que pueda haber cometido Iberdrola, empeoran la situación de su rival ACS, que es absolutamente cierto, tal y como plantea la demanda, debió analizar el posible deterioro en las cuentas de Iberdrola; y en teoría plantear otra demanda por lo de la imagen fiel.  

  1. #2
    Franz

    Iberdrola al contar con socios tan significativos en su sociedad que a la vez de prosperar como es debido les crea tales problemas que les equivocan o es posible que caigan en una trampa igual como los inversores minoristas de Iberdrola renovable, los cuales confiaron plenamente en dicha compañia al entrar en la OPVs y darse cuenta después del posible daño o abuso, el cual se comenta en todos los medios de comunicación.
    Saludos

  2. #1
    Fibocrusty

    como siempre un buen trabajo.


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