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Después de que el IPyC finalizó en abril con un avance de 4.8%, impulsado básicamente por la pronta renegociación del TLCAN; en mayo éste escenario se torno negativo debido a la incertidumbre que se mantiene en la economía mexicana y en los mercados financieros. Es importante señalar, que en los primeros días de mayo el IPyC reportó una baja cercana al 3%; éste retroceso se debe a diversos factores, tales como:

  • La incertidumbre en el proceso de renegociación del TLCAN que fue pospuesto semanas o incluso meses.
  • La cercanía del proceso electoral en julio de 2018.
  • La expectativa de mayores alzas de tasas por parte del Comité Federal del Mercado Abierto de la FED (FOMC, por sus siglas en inglés).

Lo anterior, genera en los inversionistas una mayor cautela a la hora de invertir, en este sentido, señalaré diversos factores que deben tener en cuenta los inversionistas a la hora de invertir y de tomar decisiones en los mercados financieros.

Los factores a considerar son: corto plazo, mediano plazo y largo plazo; éstos tienen un mayor o menor impacto en función del horizonte temporal que se esté evaluando. Es importante tener bien en claro dichos factores para operar en forma consistente y tener éxito en las operaciones financieras.

  • Corto plazo, dirección de precios y narrativa.

A grandes rasgos, un horizonte temporal de corto plazo implica operaciones que suelen durar como máximo unos pocos días, generalmente menos de una semana y seguramente menos de un mes. Incluso algunos operadores de corto plazo suelen abrir y cerrar operaciones en pocos minutos y los algoritmos de trading de alta frecuencia operan en rangos temporales que están en niveles de microsegundos.

Los operadores de corto plazo suelen utilizar muchas veces un elevado grado de apalancamiento para maximizar la rentabilidad de las operaciones; dado que en general se buscan movimientos de precios relativamente pequeños y para esto se requiere una exposición elevada para obtener mayor rentabilidad.

A corto plazo, los precios de los activos reaccionan principalmente con base a la narrativa del mercado y la evolución de los datos frente a esta narrativa. Los operadores de corto plazo se enfocan principalmente en acertar con la dirección general de los movimientos de precios; sin preocuparse sobre si éste movimiento es racional o exagerado.

Un típico ejemplo es el de los reportes de resultados de las compañías, éste trata de cuando se publica un balance, es habitual que el precio del activo en cuestión se mueva abruptamente en un plazo de tan sólo algunos segundos, queda claro que los operadores que toman decisiones de compra-venta con base en esos reportes no han tenido el tiempo necesario para analizar a fondo la información publicada, sino que basan sus operaciones en evaluar rápidamente los principales números más importantes.

Si el reporte es mejor a lo esperado por el asesor, el activo se compra y si los datos están por debajo del pronóstico el activo se vende. La idea es capitalizar rápidamente un movimiento abrupto de precios y cerrar la posición antes de que las cotizaciones ajusten hacia niveles más equilibrados y cedan parte del movimiento inicial.

  • Mediano plazo: impuso, tendencia y expectativas.

Las operaciones de mediano plazo pueden definirse como aquellas que tienen un horizonte temporal de más de un mes y menos de un año. En este horizonte temporal, los inversionistas suelen enfocarse en activos que muestren un impulso atractivo de precios, ya que en general los activos que están subiendo de precio a mediano plazo suelen continuar subiendo.

En el caso de los operadores de mediano plazo se les brinda mayor atención a las variables fundamentales del negocio; debido a que no sólo se valora que la compañía haya reportado ganancias por encima de las expectativas, sino que estos operadores buscan además que las perspectivas del negocio sean también favorables hacia el futuro.

Para un operador de mediano plazo no es suficiente con acertar la dirección inicial del movimiento de precios, sino que además se necesita que este movimiento sea continuo en el tiempo; dando lugar a una tendencia alcista sostenida.

Por lo tanto, un operador de mediano plazo suele analizar en detalle los reportes de resultados, los comentarios del equipo directivo sobre las perspectivas del negocio y la opinión de los analistas al respecto a estas cuestiones.

  • Largo plazo: calidad del negocio y evaluación.

Las inversiones de largo plazo se realizan en un horizonte temporal que abarca más de un año, generalmente pensando en un horizonte de tiempo de entre 3 y 5 años, en algunos casos los inversores de largo plazo toman posiciones de compra sin plantearse ningún horizonte de salida definido.

A largo plazo, las inversiones pueden ser tanto activos con tendencia alcista como con tendencia bajista de precios, ya que al operar en un horizonte de largo plazo el inversor cuenta con el tiempo suficiente para esperar que la tendencia cambie de dirección.

De hecho, ésta clase de inversores muchas veces busca aprovechar los movimientos exagerados de precios; apostando en contra de la opinión generalizada. Si el precio del activo cae excesivamente ante un reporte decepcionante de resultados; un inversor de largo plazo puede considerar que el evento representa una oportunidad de compra en lugar de un motivo para vender.

El inversor de largo plazo suele enfocarse en variables como la calidad del negocio y su evaluación, ya que estos son los principales determinantes del retorno de las acciones en periodos extensos de tiempo. El concepto de calidad hace referencia a variables como la rentabilidad del negocio, sus tasas de crecimiento, la capacidad del management y las ventajas competitivas de la firma.

En este contexto, a largo plazo se estima que el precio de las acciones evolucionen con relación al valor de la compañia, por lo tanto ésta variable es determinante para el inversor de largo plazo, ya que se compara el precio de mercado con el valor fundamental del negocio. (Si los precios subestiman el valor de la compañía, entonces podemos estar frente a una oportunidad de compra).

Como vemos, las decisiones de inversión a corto, mediano y largo plazo suelen basarse en variables muy diferentes. El punto central es que el horizonte de las operaciones debe ser acorde con el perfil de riesgo y los objetivos de cada inversor, y las decisiones deben fundamentarse con base a las variables indicadas para ese horizonte de tiempo en particular.

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