Harruinado
23/04/26 12:24
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Historias de la Bolsa.
La Bolsa estadounidense sigue avanzando contra casi todo pronóstico. Guerra, crisis del petróleo, cierre parcial de la administración y dudas persistentes sobre la Reserva Federal no han impedido que el S&P 500 siga marcando máximos. Para Dennis DeBusschere, estratega de 22V Research, esto solo se explica por una mezcla extraordinaria de factores que, en conjunto, han creado uno de los entornos más favorables que se recuerdan para la renta variable.Su tesis es directa: el mercado está teniendo una suerte histórica. No porque los riesgos hayan desaparecido, sino porque, a pesar de ellos, siguen coincidiendo tres apoyos muy potentes al mismo tiempo: la resiliencia de la economía, la liquidez y el impulso de la inteligencia artificial. Bajo ese escenario, cree que el S&P 500 aún puede avanzar hasta la zona de los 7.800 puntos este año.Una economía que no cede y sigue sosteniendo al mercadoUno de los pilares de esta visión es la fortaleza inesperada del ciclo económico. DeBusschere pone el foco en dos señales que, a su juicio, desmontan parte del relato más pesimista: los comentarios positivos de la banca sobre el consumo y unos datos de ventas minoristas que siguen mostrando una demanda razonablemente firme.Eso significa que, de momento, ni el consumidor ni la actividad se están resintiendo tanto como muchos temían. Y mientras esa resistencia se mantenga, resulta difícil construir una tesis bajista contundente para la renta variable estadounidense.La paradoja actual es que el mercado convive con un contexto geopolítico y monetario incómodo, pero sigue encontrando apoyo en una economía que no termina de frenarse y en unos beneficios empresariales que continúan sorprendiendo al alza.Liquidez y apoyo monetario: el otro gran motorEl estratega atribuye parte de esta fortaleza a un programa que define como una especie de “no QE”, basado en compras mensuales de letras del Tesoro por parte de la Reserva Federal. En su opinión, ese mecanismo está inyectando liquidez al sistema justo cuando también sigue habiendo estímulo fiscal, lo que ha relajado claramente las condiciones financieras en las últimas semanas.Ese detalle es importante porque explica por qué la bolsa puede seguir subiendo incluso cuando el entorno general parece lleno de obstáculos. Si hay suficiente liquidez y las expectativas de inflación a largo plazo siguen relativamente contenidas, los activos de riesgo encuentran una base mucho más cómoda para sostener valoraciones elevadas.La inteligencia artificial es el verdadero viento de colaCon todo, DeBusschere identifica a la inteligencia artificial como el motor más decisivo de esta subida. Su argumento no se centra tanto en promesas futuristas, sino en algo más inmediato: mejoras de productividad, eficiencia y beneficios empresariales. Según su visión, la IA ya está teniendo un efecto positivo real sobre las ganancias y eso está alimentando nuevas revisiones al alza en expectativas de resultados.Por eso, su preferencia no se dirige tanto a las empresas que puedan beneficiarse de la adopción general de la IA, sino a las que están recibiendo directamente el impacto del capex vinculado a esa temática. Es decir, compañías expuestas de forma más clara al gasto empresarial que está impulsando toda esta ola tecnológica.El riesgo está en la inflación y en los tiposEl punto delicado de esta tesis está en la inflación. Si la economía sigue fuerte, el consumo aguanta y el mercado continúa escalando, el precio a pagar puede ser evidente: menos recortes de tipos o incluso nuevas subidas. DeBusschere advierte de que una parte relevante del mercado ya empieza a asumir ese escenario.Y aquí aparece la ironía central de su planteamiento: para que el S&P 500 llegue a los 7.800 puntos, probablemente la economía tendría que seguir mostrando una fortaleza que, precisamente, haría más difícil justificar bajadas de tipos por parte de la Fed. En otras palabras, el rally puede continuar, pero no necesariamente con el acompañamiento monetario que hoy esperan muchos inversores.La conclusión es clara: Wall Street está disfrutando de una combinación poco habitual de suerte, liquidez, tecnología y resistencia económica. Pero esa racha no es infinita. El problema empezará cuando esa misma fortaleza obligue a endurecer las condiciones financieras y el mercado tenga que elegir entre crecimiento bursátil y alivio monetario.C.B.