Estoy bastante de acuerdo con tu razonamiento.Sin embargo, debes tener en cuenta que vivimos en una GUERRA ECONÓMICA. Es una guerra entre países e individuos.Trump ha entendido el contexto y está actuando en consecuencia.Los consumidores, es decir, los individuos que libran esa guerra NO han entendido el contexto de guerra económica en el que viven. Sólo en tanto consumidores, es decir, decidiendo si consumen o no, y qué consumen, pueden decidir.Los jóvenes en tanto consumidores no han entendido la guerra económica en la que viven, en la cual hay que actuar siempre calculando y siendo racional. Tomar cafés de 5 euros no es racional, o comer fuera constantemente... los "caprichitos".. Y tener oportunidades en el futuro, sin depender de otros, implica ahorrar. Todo eso es difícil, en cada caso dependiendo de la situación particular, pero en general un consejo fácil es prescindir de los pequeños gastos que, sumando, se vuelven grandes gastos, y de las ataduras innecesarias, los programas de suscripción, el crédito... hay que huir del crédito al consumo como de la peste.. es decir, a nivel personal se pueden tomar decisiones que tienen un impacto, decisiones basadas en cálculos exactos, no especulaciones.. decisiones racionales.Un grupo amplio de consumidores es suficiente para premiar o hundir a una empresa, o a un país, o a un grupo de países. Ya lo vimos en pandemia. Una empresa no puede aguantar ni 6 meses sin facturar en condiciones. Si las ventas se hunden tan sólo unos meses, la empresa lo tiene muy difícil para continuar. La mayoría de compañías no están bien capitalizadas, ni gestionadas, ni siquiera las que están en bolsa. Ahora en el mercado inmobiliario hay que "tener cintura" y la mayoría de la gente no tiene esa flexibilidad. El mayor enemigo (o la mayor enemiga, normalmente.. jaja) de "tener cintura" es o una mujer o presiones externas, familiares, amigos etc... o la "imagen" que se desea transmitir. Para ser libre, tomar buenas decisiones, y que sean decisiones económicas sólidas que sienten las bases de un próspero futuro, hay que sacudirse todos esos condicionantes y actuar con cabeza, con una fría racionalidad.